El paradigma otletiano como base de un modelo para la organización y difusión del conocimiento científico
sentido, al reivindicar al lector como ente de conocimiento activo. Desde la perspectiva barthesiana,
el lector convencional se encuentra en una especie de inactividad ociosa, que lógicamente lo lleva a
una condición de simple espectador: «El lector está sumergido en una especie de ocio, de
intransitividad, y, ¿por qué no decirlo?, de seriedad: en lugar de jugar él mismo, de acceder
plenamente al encantamiento del significante, a la voluptuosidad de la escritura, no le queda más
que la pobre libertad de recibir o rechazar el texto: la lectura no es más que un referéndum.»164
Barthes cree que el lector debe desarrollar una auténtica interacción con el texto, con lo
escrito, para que su personalidad y subjetividad se sumen al texto, y provocar así una paulatina
equidad entre el lector y el autor. Desde luego el lector deberá integrarse al mundo de
significaciones que le da el libro, para convertirse en un probable productor y no únicamente
consumidor de texto. Esta sugerencia alude a la formación de un texto totalmente dialéctico, que se
construye a partir de la confrontación de ideas entre quienes leen y escriben un libro. Así la tesis del
«mnemo» otletiano también concuerda con la propuesta de Barthes, porque para Otlet la importancia
de un libro radica en el potencial flujo de energía mental que éste logra transitar entre lectores y
autores potenciales. Además, el vínculo que se crea entre un libro y varios lectores, Otlet ya lo había
expuesto años atrás cuando adjetiva al libro como el cerebro universal de la humanidad.165
En este sentido, el libro para Otlet funciona como una metáfora viva, como un organismo
viviente que se aparece de manera distinta a cada tipo de lector, y que va desde la idea del libro
como un palimpsesto hasta su noción de un ente múltiple e innumerable. Italo Calvino al final de Se
una notte d'inverno un viaggiatore presenta un juego en el que varios lectores que están alrededor
de una mesa hablan con el lector que está fuera del libro, el cual supuestamente somos nosotros, y
al que le plantean cada uno qué es para ellos la lectura, similar a como Otlet y Barthes conciben el
libro. El primero de estos lectores dice:
Si un libro me interesa realmente, no logro seguirlo más que unas cuantas líneas sin que mi mente...
se salga por la tangente y salte de pensamiento en pensamiento, de imagen en imagen, por un itinerario
de razonamientos y fantasías que siento la necesidad de recorrer hasta el final, alejándome del libro
hasta perderlo de vista. El estímulo de la lectura me es indispensable... aunque sólo consiga leer unas
cuantas páginas de cada libro. Pero ya esas páginas encierran para mí universos enteros, a cuyo fondo
no consigo llegar. [El segundo expresa:] ...la lectura es una operación discontinua y fragmentaria...
puntiforme y pulviscular. En la inmensa extensión de la escritura la atención del lector distingue
segmentos mínimos, uniones de palabras, metáforas, nexos sintácticos, tránsitos lógicos, peculiaridades
léxicas que revelan la densidad de un significado sumamente concentrada. Son como partículas
elementales que componen el núcleo de una obra. Cada vez que me topo con uno de estos cuágulos de
significado debo continuar excavando a su alrededor para ver si la pepita se extiende como un filón. Por
eso mi lectura no tiene fin nunca: por eso leo y releo... [El tercero afirma que él también relee, pero en
cada lectura le parece leer un libro nuevo, y su conclusión es] ...que cada lectura es una operación sin
objeto; o que su verdadero objeto es ella misma. El libro es un soporte accesorio o incluso un pretexto.
El cuarto lector dirá: Cada libro nuevo que leo entra a formar parte de ese libro total y unitario que es
la suma de mis lecturas. Esto no ocurre sin esfuerzo: para comprender ese libro general, cada libro
particular debe trasformarse, entrar en relación con otros libros que he leído anteriormente, convertirse
en su corolario o su desarrollo o refutación o glosa o texto de referencia.166
164
Roland Barthes. S/Z. Trad. por Nicolás Rosa. 9ª. ed. México, Siglo XXI, 1997, pág. 2.
165
Paul Otlet. Eltratado..., pág. 426.
166
Italo Calvino. Siunanochedeinviernounviajero. Trad. por Esther Benítez. Madrid, Siruela, 1999, págs. 262-3.
61
Cuando las fronteras entre autor y lector se desvanecen, se puede decir que se ha llegado a un
estado de hipertextualidad favorable, donde la oportunidad que nace para el lector de introducirse en
el texto más allá de su simple lectura permite que se le considere como una especie de coautor de
la obra, debido a que ha dejado su esencia en el texto a través de los enlaces hacia sus propios
comentarios o hacia otras referencias que creyó pertinente «anclar». Con esta dinámica, «...el
hipertexto difumina las fronteras entre lector y escritor y con ello presenta otra calidad del texto
ideal de Barthes.»167 Las propuestas de «telelectura», «teleescritura», «lectoescritura» y notas del RBU
otletianas adquieren vigencia con esta idea de Barthes, por tratar de ver en estas formas de
escritura un nuevo espacio para el intercambio de ideas entre varios seres humanos, identificándose
rápidamente con la dinámica del hipertexto.168
Otra característica importante del hipertexto es el inminente rompimiento con la estructura
jerárquica del texto convencional, lo que provoca que no haya una sola voz, texto o información que
se considere principal, es decir, todos los «trozos» de información encuentran una importancia
común que rompe con el estado jerárquico del texto. «Los especialistas en hipertexto y teoría cultural
postulan que deben abandonarse los actuales sistemas conceptuales basados en nociones como
centro, margen, jerarquía y linealidad y substituirlos por otras de multilinealidad, nodos, nexos y
redes.»169
En la medida que el lector se mueve por la red de significantes o fragmentos de información,
la noción de centro se ve claramente diluida, lo que da lugar a que las informaciones que son
relevantes en ese momento para el lector constituyan un fugaz y temporal centro de atracción
intelectual, compuesto simplemente por un cúmulo de trozos y referencias hacia otros textos o hacia
otros pensamientos. «En otras palabras, el hipertexto proporciona un sistema que puede centrarse
una y otra vez y cuyo centro de atención provisional depende del lector, que se convierte así en un
verdadero lector activo, en un sentido nuevo de la palabra.»170 La idea de no concebir un espacio
único de irradiación de conocimiento para Otlet será muy importante. Por ejemplo, cuando Otlet
creyó pertinente la creación de la primera Red Universal de Información, una de sus primeras
propuestas fue la edificación de un número considerable de centros de documentación dispersos por
todo el mundo, con la intención de abarcar en su totalidad toda manifestación intelectual producida
en el planeta. Esta dinámica favorece la escucha, por así decirlo, de toda expresión que se crea
importante en ese momento y en ese lugar, dotando de equidad a cualquier centro de información
sin importar su ubicación, concepto que se relaciona con los nodos de un hipertexto.
La democratización del texto o de la información permite entender que cada uno de los
elementos que integran un hipertexto, los nodos, comparte la misma importancia, ya que no existe
ningún elemento más sobresaliente que otro, cuestión que obedece a que todos ellos tienen el
mismo interés para diversos lectores. Esto provoca que no exista una sola voz tiránica, ni una
excluyente línea central de significado.
Barthes también dirá que la pluralidad de voces favorece exponencialmente la generación de
conocimiento, por lo que dividirá al texto en una serie de fragmentos llamados «lexias», puesto que
son unidades de lectura. De acuerdo con él, «la lexia comprenderá unas veces unas pocas palabras y
otras algunas frases, será cuestión de comodidad, y su dimensión dependerá de la densidad de las
connotaciones, que es variable según los momentos del texto.»171 Este tipo de descomposición textual
167
George P. Landow. Hipertexto..., pág. 17.
168
Paul Otlet. Eltratado..., pág. 390.
169
George P. Landow. Hipertexto..., pág. 14.
170
Ibídem, pág. 24.
171
Roland Barthes. Op.cit., pág. 9.
62
intenta dejar en el lector la posibilidad de adecuarse a sí mismo a la lectura, teniendo en cuenta de
que existen diversos tipos de lectores. Barthes buscará dejar en las propias manos del lector la
oportunidad de construirse libremente su propio significado a partir de los ricos cuágulos de
significante (nodos) que existen dentro del texto.
Tanto la hipertextualidad digital como la idea de Otlet de fragmentar el texto funcionan bajo el
anterior principio barthesiano, si se toma en cuenta que para la lectura de un documento con
características hipertextuales el lector construye por sí solo el camino que más le acomoda para su
estudio. Algunos dicen: es como hacerse un chaleco a la medida. El principio monográfico otletiano
no quedó lejos de esta significación barthesiana, y menos aún de los nodos hipertextuales, por lo
que la libertad de hacer comentarios y notas en las fichas bibliográficas del RBU, promovió en el
usuario una actitud totalmente activa frente a la consulta de información y construcción de
conocimiento.
Con las exposiciones anteriores evidentemente se explica cómo es que la teoría literaria ha
aportado una extensa fundamentación teórica al hipertexto, además de que destaca al paradigma
otletiano como un ejemplo de textualidad no lineal. También se argumenta cómo es que las nociones
de no linealidad, descomposición, descentralización y libertad, tanto en el hipertexto como en el
paradigma otletiano, concuerdan con la crítica literaria, lo que permite exponer a continuación al
paradigma otletiano y al hipertexto como metáforas de construcción de conocimiento.
En la medida que el hipertexto se consolida como una nueva forma de conocimiento humano,
lógicamente su constitución adquiere mayor interés en diversos campos de estudio, lo que provoca
una convergencia interdisciplinaria aún mayor de la que se percibe con la teoría literaria y la
tecnología digital. Sobre esta propuesta, el hipertexto conjuga dos dimensiones a la vez: tanto la
necesidad de estructurar información de manera no lineal, como el ideal de organizar todo el
conocimiento humano, ambos también congruentes con el paradigma otletiano.
Esta es una de las últimas interpretaciones que se exponen del paradigma otletiano y del
hipertexto en el presente trabajo, cuya intención es la de resaltar aquellos fenómenos sociales y
culturales que habrían de conducir al paradigma otletiano y a la teoría hipertextual a la propuesta de
un nuevo planteamiento de vida para las sociedades altamente informatizadas o posmodernas,
congruente con los cambios se percibieron desde el siglo pasado tanto en el área del conocimiento
como en el de las relaciones humanas. Esto permitirá explicar de mejor forma el impacto social y de
información que Paul Otlet tanto anheló con su trabajo.
Los recientes cambios que se han dado en las relaciones humanas dentro de la sociedad son
producto, principalmente, de una revolución que involucra numerosas cuestiones de reelaboración y
difusión del discurso (texto). Las condiciones actuales de intercambio de información y de ideas a
través de la tecnología hipertextual (Web), permiten imaginar un mundo donde la mayoría de seres
humanos tengan la misma oportunidad de saber y conocer todo cuanto les sea necesario, fenómeno
que promueve una comunicación de tipo global para la humanidad. Cabe resaltar que el empleo de
las tecnologías para el manejo de la información y el conocimiento, a través del tiempo han
promovido, en gran medida, las relaciones humanas, por lo que actualmente no resulta difícil
asegurar que los cambios que afectan a dichas relaciones dentro de las sociedades contemporáneas
son producto de una tradición de difusión del conocimiento por medio de mecanismos artificiales,
por ejemplo las máquinas. Así se plantea que los cambios que la sociedad actual advierte son
producto de un largo proceso de interacción basado en un binomio hombre-máquina, constantemente
avivado por el ser humano desde hace siglos.
63
También es pertinente aclarar que en nuestros días las condiciones de difusión y
almacenamiento de información aluden cada vez más a una forma directa de intercambio social,
razón de que se piense continuamente en una democratización de la información por medio de
herramientas no lineales. Así, la utilización de los libros, los archivos, los documentos, o la misma
palabra oral como formas de expresión humana alusivas al hipertexto, son una clara noción de un
intercambio de conocimiento por medio de sistemas no rígidos, los cuales renuevan indudablemente
las distintas estructuras sociales de la civilización moderna.
Por tal motivo, la crítica que se hace a la manera lineal de difundir la información retoma
fuerza en las sociedades modernas, con el argumento de que la mejor forma de intercambio de
información y conocimiento es aquella que se deriva de una democracia textual como la del
hipertexto, la cual va en contra de la dura linealidad del texto impreso y propone una
reestructuración de la información en forma de redes u organismos vivos, simulando un tejido o
«rizoma».
Desde hace 500 años la modernidad ha tratado de imponer al pensamiento formas y
estructuras de organización lineales, pero el raciocinio humano, por su naturaleza, se resiste a caer
dentro de este modelo. Varios autores, entre ellos Roger Chartier y Eliseo Verón, coinciden que el
hipertexto tiene su nacimiento aproximadamente dieciocho siglos atrás, originado por el «...paso del
rollo al códice, que le da al hombre la libertad de escribir y leer al mismo tiempo, condición que el
lector adquiere al tomar distancia del texto, significándole ir de una página a otra a su gusto, o de
un libro a otro...»172, si así lo desea.
Esta lucha entre la libertad y la coerción puede entenderse como la coyuntura textual que da
vida a la actividad del hipertexto, dotándola de una característica liberal que se apega más a
cuestiones de pensamiento humano que a cuestiones de estructura del texto. Evidentemente esta
pugna tiene una significación particular, que responde a la necesidad de estructurar información de
forma no secuencial, para que el pensamiento pueda asimilarla mejor; no obstante, esta condición
también refleja un anhelo espiritual que a través de los siglos se ha resistido en la humanidad: la
libertad.
Algunos pensadores proclamaron que la imprenta deja de lado en el ser humano la oportunidad
de expresarse clara y libremente a través de los impresos, debido a que la escritura impresa no
admite una manipulación entera del texto. Desde el siglo XVI, cuando el impresor tomó las riendas de
los signos, el lector no tuvo la posibilidad de manipular libremente las letras, sólo los incunables en
algún momento de la historia de la imprenta le permitieron tal desafío. El lector se conformaría
desde aquel entonces con insinuar su escritura o dejar su presencia en el texto, «...ocupando
clandestinamente los lugares que el libro deja: interiores de la encuadernación, folios dejados en
blanco, márgenes del texto, etcétera.»173
Con el advenimiento de la Ilustración, la Enciclopedia presenta una excelente opción textual
que rompe de nueva cuenta con la dura linealidad del texto impreso, además de fortalecer de
manera efectiva la ejercitación intelectual. La Enciclopedia será una adaptación erudita del griego de
Plutarco (enkyklios paideía) que significa instrucción circular, obra que representa para la
enseñanza la libertad de adaptarse a las necesidades particulares de cada lector. En los últimos
tomos de la Enciclopedia de D’Alembert y Diderot se encontraban «...imágenes que remitían a los
artículos de otros volúmenes, con lo que se construía una máquina no lineal de acceso a la
172
Eliseo Verón. Estonoesunlibro. Barcelona, Gedisa, 1999, pág. 20.
173
Roger Chartier. “Del códice a la pantalla: las trayectorias de lo escrito”, en Sociedadyescrituraenlaedadmoderna:
laculturacomoapropiación. Trad. por Paloma Villegas y Ana García Bergua. México, Instituto Mora, 1995, pág. 258.
64
información, que muestra a la vez una visón global del conocimiento como propone la modernidad, y
una visión fragmentaria como propondrá más tarde la posmodernidad.»174
Paul Otlet, en gran medida, también se dio cuenta de que la estructura rígida del texto impreso
no permite una difusión óptima de las informaciones y de los conocimientos que contiene, por lo que
su propuesta del libro microfotográfico encuentra una correspondencia con las actuales necesidades
de democratización de la información.
Los anteriores casos tienen su mérito por haber sido ensayos directos de estructuras no rígidas
para la organización de la información, que buscaron siempre ir en contra de la línea hermética de
los textos impresos y de otras manifestaciones lineales que se imponen. La lista, por ejemplo, es
una serie encadenada de datos o entidades, sugerida por una secuencia en el registro de la
información, que hasta cierto punto resulta inalterable. No hace falta ser matemático para
generalizar esta situación, en cualquier caso las entidades pueden consistir en páginas de un libro o
en fichas de direcciones, ya que su organización depende de un orden impuesto, ya sea numérica o
alfabéticamente. De este modo la lista de páginas u otra manifestación similar se convierte en una
manera lineal de estructura. En cambio las tablas, por su organización compuesta de filas y
columnas, ofrecen otros atributos a las entidades informativas, permitiendo vincular elementos que
se localizan horizontalmente con aquellos que se encuentran verticalmente. Recuérdese así la
propuesta de lectura que Julio Cortázar deja para Rayuelacon el tablero que recomienda al inicio de
su libro, o del esquema que James Joyce hace para sus amigos de la manera en cómo se debe leer
Ulysses.
El hipertexto, en este sentido, va más allá de la idea de la tabla, abordando una nueva forma
para la estructuración de la información. En concreto, un hipertexto organiza las entidades
informativas en forma de red. La red es un conjunto de cosas de cualquier clase unidas en forma no
lineal. El hipertexto sobre esta base está integrado por nodos, enlaces, anclajes y mapas de
navegación, que hacen de su estructura una propuesta revolucionaria de organización de
conocimiento no secuencial.175 Paul Otlet también expresaría su necesidad por organizar la
información en forma de red, con una administración inteligente de los diversos centros de
documentación (nodos), vinculados, aparentemente, por aparatos similares a lo que ahora
conocemos como terminales de computadoras conectadas en línea o en red.
Una de las particularidades del trabajo otletiano es la elaboración de bibliografías científicas
como apoyo para la consulta y almacenamiento de conocimiento e información. Por ejemplo, los
mapas de navegación hipertextual son los elementos menos promocionados hasta ahora y los que
más coinciden con la noción de las bibliografías de Paul Otlet, ya que su ayuda favorece
particularmente a la exploración de los contenidos en los documentos. «En un hipertexto son
imprescindibles las ayudas de navegación, porque evitan perder el rumbo de la lectura y facilitan
encontrar nuevas rutas de navegación.»176 Los mapas, asimismo, se consideran una especie de meta
nodos, que también pueden ser interpretados como una categoría de enlace, que ocupan una función
cognitiva diferente con respecto al tradicional enlace en el hipertexto: «...la de mantener la relación
174
Bruno De Vecchi Espinosa. Nuevas formas de vida, nuevas estructuras de comunicación. Disponible en: URL:
http://www.kweb.it/hyperpage/devecchi.html
175
Lluís Codina. HdeHypertext,olateoríadeloshipermediosrevisitada. Disponible en:
URL: http://www.ucm.es/info/multidoc/multidoc/revista/cuad6-7/codina.htm
176
Cristòfol Rovira. Elhipertexto:larecuperaciónpornavegaciónenlaWeb. Disponible en:
URL: http://camelot.upf.es/digital/unitat11/hdar01a.htm
65
entre los elementos que forman parte del mapa de navegación (ya sea sumario, índice, etc.), y los
diversos nodos que lo conforman.»177
Este nuevo concepto de mapa de navegación como meta nodo cubre diversas manifestaciones
textuales, que van desde la propuesta del «metalibro»178, los «hiperdocumentos referenciales»179,
hasta la bibliografía sociológica otletiana que, juntos, dentro de su función común está la de
proporcionar al usuario un panorama completo del documento hipertextual, similar a la función que
un índice o un sumario realiza en la literatura convencional.
Sobre este punto se observa cómo la estructura del hipertexto se presenta caprichosa y
constante a la vez, suscitando una pluralidad de concepciones en uno solo de sus elementos. Todo
esto responde a la voluntad de flexibilizar la rígida linealidad del medio impreso, «…que a pesar de
habérsele implementado una serie de artificios a través de los índices, las notas al pie y las
referencias cruzadas, en muchas de las ocasiones fueron insuficientes o se tornaron inoperantes al
abusar de ellos.»180
Hasta ahora el hipertexto se define como una estructura flexible y distante de la rígida
organización lineal de la información, basada tanto en la teoría literaria como en su manera de
estructurar datos en forma de red. Por consiguiente, el hipertexto, en la última década del siglo XX,
generó una enorme controversia, debido al gran potencial cognitivo que los estudiantes desarrollan
con la didáctica hipertextual. Esta distinción ha dejado tanto para el campo de las ciencias duras
como para el de las humanidades, la oportunidad de ejercitar el pensamiento en los estudiantes a
través de la utilización del hipertexto, logrando un aprendizaje simbiótico y multidisciplinario mayor
que en cualquier aula de estudio. El hipertexto ha aportado a la enseñanza una cantidad importante
de opciones pedagógicas que promueven la creación y la apertura mental en los educandos.
Paul Otlet también pensó que la educación era un factor determinante para la construcción de
una sociedad de carácter universalista, en la que sus condiciones de estudio fueran apoyadas,
particularmente, por la utilización de la Enciclopedia Mundial y del RBU. Al tener en mente las
características hipertextuales de ambos repertorios, puede pensarse que la propuesta de Otlet en
términos de educación hace totalmente referencia a la didáctica que el hipertexto ofrece al proceso
de enseñanza-aprendizaje.
Y si partimos de la idea de que el hipertexto como herramienta para la construcción del
conocimiento no solamente comprende texto, como única unidad de manifestación erudita, sino que
también presenta otras formas de exposición cognoscitiva, diremos entones que el hipertexto está
simultáneamente elaborado «...por pasajes de discurso, imágenes, mapas, diagramas y sonido, que
expanden la noción del texto más allá de lo meramente verbal.»181 Esta pluralidad en su constitución
deja por sentado que el hipertexto, como lo fue en su momento la Enciclopedia Documental, está
representando para la escuela una importante transformación educativa, vista como «...un nuevo
espacio virtual en donde el hipertexto puede ser considerado como un laboratorio, en donde todas
las experiencias (hipótesis) son elaboradas y pensadas como si fuese un centro irradiador continuo
de conocimiento.»182
Esto también demuestra cómo la interacción humana, a través de máquinas de información
multimedia, facilita enormemente la comunicación a distancia y el intercambio integral de la
177
Lluís Codina. Op.cit.
178
Véase Eliseo Verón. Op.cit.
179
Véase Víctor Federico Herrero Solana. Op.cit.
180
Ibídem, pág. 36.
181
George P. Landow. Hipertexto..., pág. 15.
182
Carla Regina Goncalvez De Souza. Hipertexto. Disponible en: URL: http://www.kweb.it/hyperpage/carla.html
66
información entre diversos sujetos, permitiendo «...que la comunicación entre personas sea un
abanico de contenidos que va desde las simples instrucciones hasta la expresión artística, basada en
el entretenimiento.»183
Así el hipertexto poco a poco viene adentrándose al mundo de la educación como una vez lo
deseó Paul Otlet con sus repertorios, logrando sensibilizar profundamente a diversos profesores y
educadores que ponen en práctica con sus alumnos las bondades de la estructura hipertextual. En la
enseñanza de la historia, por ejemplo, la posibilidad de manipular información a través de la
computadora, ofrece al estudiante la oportunidad de visualizar en su integridad un objeto de estudio.
Tal es el caso de un estudiante que mira a través de la pantalla de una computadora una pieza de
museo: como un jarrón antiguo o una pintura difícil de maniobrar en su estado original, facilitando
con un «...holograma la representación de su objeto en su entorno real, así como su estado en
diversos momentos de su historia.»184
También el hipertexto ha promovido un cambio en el discurso que sirve de base para la
enseñanza en las universidades y escuelas, apegándose cada vez más a manifestaciones literarias,
lo que crea en los alumnos una nueva forma discursiva que alude a la manipulación del tiempo en la
lectura. La historiografía, por ejemplo, recientemente ha retomado una estructura discursiva
conocida con el nombre de «narratividad», en el que los historiadores como Peter Burke hacen frente
a la actividad de historiar por medio de la recreación simultánea de los sucesos históricos, alerta a
la confrontación de ideas entre los distintos personajes que presenciaron un mismo acontecimiento
desde diferentes puntos de vista; él denomina a este método discursivo «heteroglosia».185
Curiosamente el historiador Richar Price presenta una pesquisa con estas características. Su
estudio sobre «...Surinam en el siglo XVIII está en forma de un relato con cuatro “voces”
(simbolizadas en cuatro familias tipográficas): la de los esclavos negros (trasmitida por sus
descendientes, los samaraka), la de los administradores holandeses, la de los misioneros moravos y,
finalmente, la del historiador mismo.» El objeto de este ejercicio es precisamente mostrar y, al
mismo tiempo, «...establecer las diferencias de perspectiva entre el pasado y el presente, la Iglesia y
el Estado, los negros y los blancos, las incomprensiones y la lucha por imponer definiciones
individuales de la situación.»186
Desde esta perspectiva, la educación moderna muestra una congruencia con los planteamientos
otletianos, lo que supone que la idea de Otlet de una universidad internacional: la Universitasestaría
sustentada por este tipo de dinámica de estudio. Dicha universidad sería un centro de irradiación
mundial de conocimiento, donde sus bases de datos (RBU y Enciclopedia Mundial) serían los apoyos
indispensables para una interacción cognitiva a niveles no rígidos y multidisciplinarios de corte
hipertextual.
Paul Otlet, además de encontrar vigencia en los planteamientos que hacen alusión a la perdida
de la linealidad y a la manera distinta de estructurar información y adquirir conocimiento, ofrece una
aproximación sorprende con la idea del hipertexto como un motor que logra organizar todo el saber
de la humanidad, por lo que su pensamiento puede ser comparado con el de visionarios de la talla
de Theodor H. Nelson y Timothy Leary.187
183
Xavier Berenguer. Escribirprogramasinteractivos. Disponible en: URL: http://www.kweb.it/hyperpage/bereng.html
184
George P. Landow. “¿Qué puede hacer el crítico?...”, pág. 50.
185
Véase Peter Burke. “Historia de los acontecimientos y renacimiento de la narración”, en Formas de hacer Historia.
Madrid, Alianza, 1991. Págs. 287-305.
186
Ibídem, págs. 295-6.
187
Véase Georgina Araceli Torres Vargas y Hugo Figueroa Alcántara. Op.cit.
67
De alguna forma, «...el ideal añejo de la humanidad es el de lograr una biblioteca total,
universal, en la que se reúnan todos los conocimientos acumulados, todos los documentos creados,
disponibles libremente.»188 Esto pone en evidencia la notable similitud de pensamiento que estos tres
últimos personajes del siglo pasado tuvieron en común, cuyo sueño fue el de lograr a través de la
cooperación y la razón la formación un universo en donde toda la información sea libre. El psicólogo
Timothy Leary basa toda su concepción de la información libre en su ética hacker, que al igual que
Nelson y Otlet, coincide en que todo, en el mundo del conocimiento, debe ser puesto al servicio de
todos; utopía que lo lleva imaginar que toda la información que descansa en la Web también debe
ser liberada.189
Tanto Otlet como Nelson compartirían ese mismo sueño pero de manera más acabada: la
edificación de un gran cuerpo de conocimiento. Otlet dejaría, sobre esta perspectiva, su sueño del
Mundaneum, que consistió en la coordinación de todas las fuerzas humanas para que juntas
pudiesen lograr poner al día, a través de la Red Universal de Información, todos los conocimientos
que se generan en el planeta, vinculados perfectamente por el libro universal o biblion; con ello se
lograría una interacción universal como si fuese una gran biblioteca de Babel o un inmenso museion
griego. Así lo expresó:
El libro universal, formado por todos los libros, llegará a ser algo muy aproximado a un anexo al
cerebro, un substrato de la memoria, un mecanismo exterior a la mente, pero tan cerca de ella y tan
apto para su uso que sería verdaderamente una especie de órgano anexo u apéndice exodérmico. Este
órgano tendrá la función de hacer que nuestro ser fuera “ubicuo y eterno”.190
Theodor H. Nelson propone a su vez el sistema Xanadu, que actualmente se concibe como un
sistema global de publicación en hipertexto, el cual constituye la utopía más prolongada en la
historia de la industria de la computación. El proyecto Xanaduse originó a mediados de la década de
los sesenta, pensado por Nelson como el primer sistema de almacenamiento y recuperación
electrónica de documentos de cobertura mundial que utiliza las bondades del hipertexto, adelanto
que le ha valido a su proyecto verse identificado con la Web. Nelson también explica en su página
personal, de la Universidad de Keio, que el Web es lo que Xanaduevita ser.
El sistema Xanadu es un nuevo tipo de software con amplias implicaciones revolucionarias para la
informática personal: como procesador de palabras, manejador de archivos, oficina del futuro, software,
teleconferencias, correo electrónico, publicaciones electrónicas, biblioteca del futuro y educación del
mañana. Ted Nelson dice además que este sistema asegura ser un proyecto para una red mundial de
redes, que intenta generar, para miles de millones de usuarios a la vez, un cuerpo mundial que guarde
todo tipo de escrituras, gráficos y datos. Es un diseño para una nueva literatura, un sistema de orden
que lo hace semejante a una red inteligente, fácil de utilizar, e inmediatamente disponible desde
cualquier punto. El sistema Xanadu proporciona una red de datos universales en la cual se trazarán
todos los datos de otras redes.191
La originalidad y la amplitud del proyecto Xanadu pronto llevaron a Nelson a la cumbre de la
fama, desatando con su trabajo una serie de inquietudes y atenciones tanto científicas como
pedagógicas, y convirtiéndose así en una leyenda viviente del underground computacional. Ambos
188
Ibídem, pág. 58.
189
Ibídem, pág. 60.
190
Paul Otlet. Eltratado..., pág. 428.
191
W. Boyd Rayward. “Visions of Xanadu…”, pág. 236.
68
proyectos –el de Otlet y el de Nelson– tienen como característica común ser los más grandes
intentos de comunicación humana en el mundo. Desafortunadamente el proyecto del Mundaneum
otletiano fue sólo un ideal, en cambio, el proyecto Xanadu actualmente se encuentra en marcha, y a
pesar de que su creador no admite que la Web sea lo más cercano a su proyecto, se puede suponer
que la Web es lo más próximo al Xanadu de Nelson y al Mundaneum de Otlet.
Recientemente los teóricos en información han dejado de concebir al cerebro humano como un
sistema mecánico cerrado y hermético, pasando de la construcción de máquinas de información bajo
el influjo de la lógica binaria, en la que la información se procesa de forma lineal, «...hacia la idea
de retomar de los sistemas vivos (comunidades de abejas y hormigas) elementos que permiten
desarrollar poderosas máquinas de información con características semejantes a las redes
neuronales.»192
En este contexto, la hegemonía de la epistemología clásica de la información, entendida como
la manera en que se organiza el conocimiento de forma lineal, deja paso a una epistemología que se
inspira en una condición neobiológica: la red. Este será el paradigma epistemológico que se
desarrolle a partir de una nueva concepción en la organización del conocimiento y la información.
Las propuestas de asociación de pensamientos que las redes cerebrales llevan a cabo, y que Bush
dejaría ver en el Memex, Nelson con su sistema Xanadu y su almacenamiento «xanalógico»193, y que
Otlet intuiría con su RBU, Enciclopedia Universal y la Red Universal de Información, indudablemente
corresponden a esta nueva forma de pensar y de actuar del ser humano.
Precisamente esto es lo que ha puesto en evidencia la funcionalidad asociativa del cerebro
humano, por lo que se establece que los sistemas en forma de red facilitan enormemente el trabajo
y el estudio en las diferentes comunidades y en la sociedad en general; así se subraya la
importancia de que ahora el cerebro humano sea visto como un «rizoma». Concretamente, «...los
rizomas son ramilletes de bulbos interconectados entre sí y por lo tanto multidireccionales. Son
como una madriguera de ratas en plena acción.»194 El pensamiento humano tiene ya desgastada la
idea de un discurso plano y únicamente revelador, por lo que adopta al hipertexto «...como un
espacio en el que el lector debe, de algún modo, llenar de significado.»195 Esto provoca en el ser
humano un replanteamiento de su estructura mental y social, retomando de la idea del rizoma una
amplia noción de organización para dichas estructuras.
La oportunidad de desterrar la vieja creencia de que el cerebro opera linealmente, permite que
el pensamiento humano sea una manifestación libre y sin restricciones, porque deja de lado las
ideas de jerarquía en su cerebro y le coloca nociones de igualdad y democracia. «Mucha gente tiene
un árbol crecido en su cabeza, pero el cerebro en sí se parece mucho más a una hierba que a un
árbol.»196
El impacto que la teoría hipertextual tiene dentro de la vida cultural, social y política de una
nación, como estructura rizomórfica, deja en claro que de su capacidad de adaptación y
funcionalidad se logra una transformación inmediata en la mayoría de los procesos intelectuales y
192
Juan Calvi. Delparadigmacibernéticoalconexionismo:algunosdesplazamientosconceptualesentornoalaideade
inteligencia. Disponible en: URL: http://www.kweb.it/hyperpage/calvi.html
193
Lluís Codina. Op.cit.
194
Valeria Pacheco. El hipertexto como nuevo recurso didáctico. Disponible en: URL:
http://www.planet.com.mx/~ahmed/Hipertext.htm
195
Stuart Moulthrop. “Rizoma y resistencia : el hipertexto y el soñar con una nueva cultura”, en Teoríadelhipertexto.
Comp. por Goerge P. Landow. Trad. por Patrick Ducher. Barcelona, Paidós Ibérica, 1997, pág. 344.
196
Ibídem, pág. 342.
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culturales que una sociedad experimenta. Además, consolida de manera exponencial las relaciones
que se llevan a cabo entre cada miembro que converge en la red mundial de información, lo que
proporciona poderosas fuentes de inspiración intelectual basadas en una apertura mental.
La actividad de estudiar en los niños también se ha visto notablemente influida por esta nueva
interacción social y cultural, al permitir que los estudiantes y alumnos logren, a partir de una actitud
hipertextual, asimilar con mayores cosmovisiones la naturaleza de un objeto. Por ejemplo, «...al tener
un acceso a un hipertexto sobre biología, se pueden crear vínculos que nos llevarán a averiguar su
relación con la ecología, sus repercusiones en ella, sus aspectos físicos y algunas cuestiones
fonomenológicas que nos llevarán, al término de nuestro aprendizaje, a una visión más global y
completa de lo que queremos conocer.»197
Así se demuestra que las máquinas de acceso aleatorio a la información son, en esencia, un
instrumento ergonómico que integra «...las condiciones físicas y psíquicas entre los usuarios,
haciendo transparente el proceso de comunicación entre ellos...»198, por lo que no hace falta fijar la
mayor parte de nuestra atención en el manejo de los instrumentos. Esto nos recuerda a la mesa
otletiana y a la Enciclopedia Documental como manifestaciones tempranas de una cultura
encaminada a la tecnología digital, cuya naturaleza es la de avanzar hacia una cultura basada en la
intersubjetividad y el intercambio de ideas.
En este proceso de aceptación cognitiva y de diversidad informática, en el que las sociedades
contemporáneas reflejan un desenvolvimiento que va de acuerdo con la ruptura de la linealidad y
con la pérdida de un centro único de actividad, propicia que las ciudades actuales, por ejemplo, se
reestructuren a partir de dos fenómenos: urbanización y globalización. Estas ciudades son de
dimensiones impensables, que se ven rotas en varios sentidos.«Físicamente ya no tienen (si alguna
vez lo tuvieron) unidad; en ellas coexisten todo tipo de espacios que responden a todo tipo de
épocas y modelos; el habitante de la ciudad sólo conoce y vive algunas zonas y se reconoce en ellas:
el centro histórico ha dejado de ser el punto de unidad y se han constituido muchos centros.»199
Los habitantes de este tipo de ciudades adoptan cada vez más esa condición de eclecticismo y
de diversidad social, similar a como ocurre con el hipertexto. Visto así, el hipertexto se parece
mucho a la vida real: «Yo sigo en mi vida un sendero que construye diferentes elecciones a cada
momento, y lo mismo hace todo el mundo. Imagina que vas andando por el pasillo de un
supermercado buscando tu maraca favorita de cereales. La encuentras, y, justo al lado, ves que otra
marca que te gusta está en oferta. Tienes que decidir y seguir adelante.»200
Estas características son, muy probablemente, aquellas manifestaciones a las que Otlet hacia
referencia cuando decía que existía la necesidad de formar una sociedad mundializada,
internacional, en la que cada uno de sus habitantes pudiera adoptar libremente las costumbres y la
forma de vida que más le convenciera, de acuerdo con una concurrencia de fenómenos y
sentimientos que tienden a la democratización de la humanidad. En ese sentido, la posmodernidad
permite crear nuevos juegos y exploraciones, donde la pérdida del dogma y la ortodoxia se convierte
en la salida natural del callejón de la monotonía y la rutina. Es también la libertad de crear y hacer a
un lado el miedo a la diversidad; es la búsqueda de la concertación de fuerzas; es volver al primer
plano de la imaginación. En este sentido, Paul Otlet fue un visionario a todas luces posmoderno.
197
Valeria Pacheco. Op.cit.
198
Cristòfol Rovira. Elhipertexto:larecuperaciónpornavegaciónenlaWeb. Disponible en:
URL: http://camelot.upf.es/digital/unitat11/hdar01a.htm
199
Bruno De Vecchi Espinosa. Op.cit.
200
Charles Deermer. ¿Quéeselhipertexto?Disponible en:
URL:http://www.ucm.es/info/especulo/hipertul/deermer.html
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