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El paradigma otletiano como base de un modelo para la organización y difusión del conocimiento científico

by Zurita Sánchez, Juan Manuel, BA


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documental, acentuando así la ausencia de un desarrollo tecnológico capaz de responder a sus
propuestas e ideas.128
La mayoría de sus inventos, por las limitaciones tecnológicas de su época, no fueron

concretados, no obstante, pueden advertirse en el RBU, en la CDU y en la Enciclopedia Documental
numerosas características y elementos notablemente reveladores sobre una noción primigenia de lo
que hoy conocemos como hipertexto, por lo que el paradigma otletiano encontrará ante esta similitud
una vigencia con el mundo tecnológico de la información digital.

Es de subrayar que el paradigma otletiano halla en la teoría del hipertexto una sorprendente
actualidad, que hace del propio Paul Otlet uno de los visionarios tecnológicos más talentosos del
siglo XX, con investigaciones y propuestas más que interesantes sobre la creación de poderosas
máquinas para el manejo de la información. En gran medida, este será un aspecto que a
continuación se exponga sobre el paradigma otletiano.

En décadas recientes varios estudiosos de la obra de Paul Otlet, entre ellos Rayward129, Arnau130,
Day131, Rieusset-Lemarié132, Izquierdo Arroyo133, Buckland134 et al., coinciden en que el pensamiento
otletiano presenta fuertes y valiosas nociones sobre una «epistemología hipertextual», lo que coloca
al RBU, a la CDU y a la Enciclopedia Documental como metáforas del hipertexto, ya que en su
conjunto y en lo particular estas obras integran cualidades propias de las primeras máquinasherramientas
de acceso aleatorio a la información, que permiten a cualquier tipo de usuario obtener
y generar conocimiento de acuerdo con sus propias potencialidades e intereses de estudio.

En este sentido, el paradigma otletiano se distingue también por jugar un papel relevante
dentro del marco general del hipertexto, pues la utilización de simples fichas y catálogos supuso
para la documentación y otras disciplinas un avance importante hacia la consolidación de un nuevo
paradigma hipertextual, similar a como brevemente lo explica Kuhn con el cambio de paradigma:

Guiados por un nuevo paradigma, los científicos adoptan nuevos instrumentos y buscan en lugares
nuevos... Es algo así como si la comunidad profesional fuera transportada repentinamente a otro
planeta, donde los objetos familiares se ven bajo una luz diferente y, además, se les unen otros objetos
desconocidos... Los cambios de paradigmas hacen que los científicos vean el mundo de la investigación,
que les es propio, de manera diferente.135

A Otlet, por ejemplo, sólo le bastó utilizar fichas y catálogos, pero con una aplicación diferente,
para desembocar en una nueva visión de la bibliografía, igual a como le sucedió a Copérnico con el
telescopio en la astronomía. Por lo tanto, después de que las propuestas otletianas han sido puestas
en práctica, seguramente nadie ha mirado de la misma forma y ha vivido de la misma manera el
universo de la información.

128

Véase Georgina Araceli Torres Vargas y Hugo Figueroa Alcántara. “Utopías bibliográficas en el ciberespacio”.
InvestigaciónBibliotecológica. Vol. 11, núm 23. Julio-diciembre de 1997. Págs. 50-62.

129

“Visions of Xanadu… 1994. Págs. 235-50.

130

“Trascendencia… 1995. Págs. 153-62.

131

“Paul Otlet’s book and the writing of social space”. JournaloftheAmericanSocietyforInformationScience. Vol. 48,
núm 4. Abril de 1997. Págs. 310-7.

132

“P. Otlet’s Mundaneum... 1997. Págs. 301-9.

133

Laorganización... 1995.

134

“What is a “document”?... 1997. Págs. 804-9.

135

Thomas S. Kuhn. Op.cit., pág. 176.

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Paul Otlet no sólo vería repertorios repletos de fichas y simples registros de obras aisladas en
el RBU, por el contrario, presintió que cualquier producto de nuestra mente puede ser almacenado
en fichas, lo que coloca a los repertorios como el centro cumbre de registro del pensamiento
humano, en donde se puede encontrar «todo» lo que un hombre necesita para su labor de
investigación: «En este fichero usted tiene todo el mundo…¿Por qué digo yo el mundo?… el
universo, el completo universo contenido en diez metros cúbicos de fichas.»136 Otlet expresaría con
estas palabras que su pensamiento se encontraba un paradigma distinto o adelantado a su época.

Así aquella tecnología de las fichas de 75 X 125 mm que utilizaba el RBU pronto se convertiría
en una nueva manera de síntesis del conocimiento, la cual desembocaría en uno de los adelantos
más importantes que dieron pie a la creación de la hipertextualidad digital. Cabe recordar, en este
sentido, que la inspiración para la elaboración el primer software que trabaja bajo la dinámica del
hipertexto, HyperCard de Apple, se basa precisamente en la metáfora de las fichas como un gestor
de información a manera de «nodos» o «lexias» hipertextuales.137
Dichas fichas fueron ante todo una sencilla tecnología para el manejo de información, la cual

podía ser explotada por quienes imaginaran su potencial, permitiendo el registro analítico de uno o
de muchos fragmentos de información en una sola ficha.138 Otlet denominaría a este proceso
«principio monográfico».139
El término monográfico significa etimológicamente «uno solo, pieza individual o unidad de

escritura.»140 Estos significados sugieren que los registros bibliográficos, las notas, las referencias,
los comentarios, las imágenes y las gráficas que fueron impresas en las fichas del RBU y en las
hojas de la Enciclopedia Documental, puedan ser tratados bajo la idea de nodos, que dentro de un
ambiente hipertextual asumen el carácter de unidades de información o «trozos» de significado. La
función primordial de dicho principio consistió en sintetizar una gran cantidad de información dentro
de un pequeño espacio material o virtual; para Otlet ésta sería una de cualidades mágicas que la
síntesis bibliográfica explota recurrentemente a través del uso de fichas y hojas. Consecuentemente
se puede imaginar que este principio monográfico coincide con una de las nociones básicas del
hipertexto: los nodos, lo que hace de este principio un fuerte elemento de eco para el mundo de la
información digital.

Se supone que las ligas (links) y los sistemas conocidos como de «navegación» hipertextual
también cobran una similitud con la obra otletiana. Estos dos elementos hipertextuales en particular
están extensamente reflejados en la CDU de Paul Otlet.

Cuando Otlet modifica y desarrolla la Clasificación Decimal de Melvil Dewey, parte del principio
de que todo el universo bibliográfico tiene cabida en las tablas de clasificación, lo que significa que
todo elemento real o ideal puede ser clasificado. La Clasificación Decimal Universal logra ordenar
por clases y divisiones toda manifestación del conocimiento humano en forma de notaciones
numéricas. Estas notaciones indiscutiblemente forman una especie de genealogía que se produce en
el instante mismo de la clasificación de un elemento, tratando de manera idéntica toda clase de
objetos, ideas o documentos, y creando entre ellos una especie de relaciones virtuales y de
significantes (trama). Así cualquier conocimiento, idea, nota, pieza de museo o libro queda

136

W. Boyd Rayward. Eluniverso..., pág. 355.

137

George P. Landow. “¿Qué puede hacer el crítico? : la teoría crítica en la edad del hipertexto”, en Teoría del
hipertexto. Comp. por George P. Trad. por Patrick Ducher. Landow. Barcelona, Paidós Ibérica, 1997, pág. 19.

138

W. Boyd Rayward. “Visions of Xanadu...”, pág. 238.

139

Paul Otlet. “Transformations in the bibliographical apparatus of the sciences”, en SelectedessaysofPaulOtlet. Trad.
y ed. por W. Boyd Rayward. Amsterdam, Elsevier Science Publishers, 1990, pág.149.

140

W. Boyd Rayward. “The origins…”, pág. 295.

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lógicamente ubicado en el universo bibliográfico, donde se permite, a través de las notaciones
numéricas, llegar sin complicación alguna a cualquiera de ellos. Nada escapa a la clasificación, todo
queda dentro de una especie de genealogía o ruta que se genera al instante, lo cual ofrece una
posibilidad de rastreo y localización de cierto documento o idea cuando se necesite.

Cualquier persona puede navegar indefinidamente por la «trama» de significantes que origina la
Clasificación, tomando como base la ruta que se genera al perseguirse un material específico, o
saltando a una vía cualquiera de acuerdo con un tema de interés relacionado u opuesto. El sistema
de clasificación propuesto por Paul Otlet se distingue como un novedoso dispositivo de acceso
aleatorio a la información y al documento, lo que se considera como el inicio de la ruptura con la
estructura secuencial o lineal de acceso a la información, de manera similar a como se observa en el
hipertexto.

Por eso hay estudiosos de la obra otletiana que afirman que los números de la CDU constituyen
un nuevo y poderoso lenguaje, que se forma a partir de reglas similares a las del alfabeto, cuya
posibilidad para crear combinaciones de números de clasificación es considerada infinita e
irrepetible. Así pues, las notaciones numéricas se traducen en ideas, por tratarse de un lenguaje
universal apoyado en los números.

Sobre esta misma perspectiva hipertextual puede imaginarse actualmente que la Enciclopedia
Documental, antes RBU, reúne las características elementales que permiten considerarla como una
de las primeras bases de datos multimedia, dada la variedad de obras y formatos que trató de
integrar. A la Enciclopedia Documental se agregaron archivos de texto completo, imágenes y trozos
de documentos, lo que hizo de ésta un prototipo moderno de las bases de datos multimedia.
También «...en ésta se concentraron materiales tales como folletos, panfletos, pasajes de libros
copiados a mano y periódicos, es decir, todo los objetos y todos los hechos que constituyen la
expresión máxima de la actividad humana en su forma más amplia.»141
Después de todo, la Enciclopedia Documental no sería más que el intento máximum de

integración mundial de los diversos soportes que detentan conocimiento e información, lo que
explica que su constitución no encuentre punto de referencia alguno anteriormente. Sus repertorios
consistieron en «...nodos o trozos organizados por un sistema de eslabones y aparatos de navegación
que permitieron al usuario desplazarse de las referencias bibliográficas hacia archivos de texto
completo, imagen u objetos.»142 Estas referencias bibliográficas posteriormente serían concebidas
como importantes «anclajes» hipertextuales, debido a que también pueden ser interpretadas como
puntos de partida y llegada de enlaces o vínculos que un usuario genera entre las referencias y los
diversos tipos de documentos, notas o trozos de información que existen dentro de la Enciclopedia
Documental. Esto la coloca indudablemente como la primera máquina de información aleatoria del
mundo: una base de datos multimedia. En esencia, la Enciclopedia Documental se considera todo un
adelanto tecnológico y conceptual en el manejo de información y organización del conocimiento.

Hasta aquí puede decirse que los brotes de hipertextualidad encontrados en los diversos
trabajos que integran el paradigma otletiano, son producto de esa visión bibliográfica que Paul Otlet
empleó en la documentación, lo que hace de toda su obra una nueva propuesta para el manejo de la
información, con la inquietud de despertar en el usuario una actitud más activa de estudio por
medio de estas herramientas protohipertextuales (RBU, Enciclopedia Documental y CDU).

A continuación hablaré de aquellas herramientas que hicieron del paradigma otletiano un
ejemplo a futuro sobre la noción de la World Wide Web (WWW) y la idea de las primeras

141

Ibídem, pág. 292.

142

W. Boyd Rayward. “Visions of Xanadu…”, pág. 240.

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computadoras personales, visión que comparte con un distinguido científico de nacionalidad
norteamericana, Vannevar Bush.

Se ha mencionado que las herramientas también juegan un papel determinante en la
construcción del conocimiento científico, y lo relevante de Otlet sería que él propone una forma
diferente de investigación científica aún después de haberla advertido ya con la utilización de los
repertorios, yendo más lejos e imaginando nuevas y poderosas máquinas que sirven de apoyo para
la mente humana. Otlet intuía que el libro en su estado físico común representa cierto atraso para la
propagación de las ideas, por lo que trabajaría en una nueva forma de presentación del libro. Su
pensamiento giró en torno a la creación del «libro microfotográfico».

Otlet creía firmemente en el valor potencial que el uso de la microfotografía tenía para la
bibliografía y la catalogación, porque pensaba que su aplicación en el campo de la documentación
aceleraría de forma exponencial la generación de una Red Universal de Información. Desde 1906
Otlet comenzó a trabajar en el proyecto del libro microfotográfico junto con el inventor Robert
Goldschmidt, presintiendo ambos que la fabricación de un nuevo tipo de papel permitiría una mayor
distribución de la información, distinta ha como se venía haciendo convencionalmente con el libro:

La meta ha sido crear de manera práctica un libro microfotográfico, que se pueda extender como sea
posible según el tiempo requerido para su lectura. Los experimentos hechos hasta ahora sugieren que
es viable reproducir en dimensiones muy pequeñas cualquier página de un libro o cualquier tipo de
imagen impresa sobre uno de los sucesivos y diminutos marcos sensibles que integran una devanadera
microfotográfica. Estos marcos entonces podrían ser traídos antes en un aparato, que los extiende al
mismo tiempo que se utilizan para su lectura.143

El libro microfotográfico que Otlet y Goldschmidt propusieron encuentra una amplia analogía
con las actuales «páginas» de Internet, y más si se toma en consideración que estas páginas son
consultadas por cualquier «cibernauta» desde diferentes sitios a la vez, lo que coincide
particularmente con su noción de «extender» los documentos de forma múltiple. Es notable cómo
Otlet se percata de que el libro, como entidad física ordinaria, requiere de modificaciones
sustanciales para responder a las nuevas necesidades de la documentación, por lo que logra
anticipar por mucho la idea del libro digital.

Posteriormente Otlet al darse cuenta de que el investigador requiere de mucho tiempo para la
búsqueda y consulta de material bibliográfico, sugiere la construcción de un mueble mecánico capaz
de almacenar miles de documentos microfotográficos, cuya simultaneidad y velocidad seguramente
despertaría el interés y la creatividad en el trabajador intelectual.

Con esta idea Otlet logra anticipar por mucho la propuesta de un científico norteamericano de
nombre Vannevar Bush, quien a pesar de no haber tenido contacto aparente con el belga, muestra
un gran parecido con el pensamiento de nuestro autor. Las dos propuestas dejarían honda huella en
el mundo de la tecnología digital.

Ambos personajes sintieron la necesidad de construir poderosos instrumentos mecánicos que
ofrecieran liberar al ser humano de su pesada carga de almacenamiento y localización de
documentos, con el propósito de que cada hombre o científico pudiera dedicarse plenamente al
trabajo intelectual y olvidarse de la multiplicidad de cosas que no necesita tener inmediatamente a
la mano. Las máquinas propuestas por Otlet y por Bush nunca se crearon, sin embargo, su

143

Robert Goldschmidt y Paul Otlet. “On a new form of the book : the microphotographic book”, en Selectedessaysof
PaulOtlet. Trad. y ed. por W. Boyd Rayward. Amsterdam, Elsevier Science Publishers, 1990, pág. 89.

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importancia radica en que ambas se convirtieron en los primeros prototipos de lo que ahora
conocemos como «estaciones de trabajo» o computadora personal.

Tanto Otlet como Bush se percataron de que la gran masa de documentos, ideas e
investigaciones que se generan día a día en el mundo se vuelve casi inaccesible para el investigador:
«Hay una montaña creciente de investigación…El investigador se encuentra sorprendido por los
hallazgos y las conclusiones de miles de colegas, conclusiones que no puede encontrar a tiempo y
mucho menos recordar cuando aparecen.»144 Por tal motivo, los dos intentan solucionar este
problema con la confección de poderosos instrumentos o máquinas que logren escribir, almacenar,
leer, copiar, editar, cortar, guardar, consultar y transportar documentos de manera fácil y con un
mínimo de tiempo y esfuerzo.

Originalmente Bush intuía que el pensamiento humano se encuentra en una especie de
vinculación continua con otros pensamientos e ideas, porque para él el cerebro siempre opera por
«asociación». Bush aseguró que nuestra mente cuando capta cierto elemento que le es significativo
inmediatamente salta a otro, «...inspirado por una cierta asociación de ideas, que juntas sugieren
una compleja red de pistas que se generan y mantinen en las celulas cerebrales.»145 Tal afirmación
advierte que todo el pensamiento humano se encuentra inmerso dentro de una extensa red de
significaciones, que son activadas en el instante mismo que nuestros pensamientos hacen
remembranza o alusión a otros que creemos importantes.

Bush propuso, basado en tal dinámica, la creación del Memex (MEMory EXtender system), una
máquina que opera de acuerdo con el funcionamiento del cerebro humano y que se convierte en una
extensión importante de nuestra memoria:

Aspecto hipotético del Memex

Consideremos a futuro un aparato de uso individual, que
es una especie de archivo y biblioteca privados
mecanizados. Necesita un nombre, por decir uno al azar
valdrá "memex". Un memex es un artefacto en el que un
individuo guarda todos sus libros, grabaciones y
comunicados, y que está mecanizado para que pueda ser
consultado con gran velocidad y flexibilidad. Es un
suplemento íntimo de la memoria. Consiste en un
escritorio con pantallas traslúcidas en las que el material
puede ser proyectado para su conveniente lectura. Hay un
teclado y bancos con botones y palancas. Por lo demás
parece un escritorio normal.146

Por su parte, Otlet también imaginó que todo libro es la materialización máxima de nuestro
espíritu, en tanto que éste se manifiesta en inteligencia y memoria. El libro se convierte totalmente
en una analogía de ambas, entiende él, porque éste equivale a los signos que nos representan ideas
y al anexo que nuestra memoria utiliza para conservar esos signos. «Así el libro se ha convertido en
un instrumento para despertar los sentidos en todo momento, con un orden seguido, y para suscitar
un encadenamiento de ideas y de sentimientos en la mente.»147

144

Vannevar Bush. “As we may think”, en Endless Horinzons. Washington, Public Affairs Press, 1946, pág. 17. Este
ensayo se publicó por primera vez en TheAtlanticMonthly. Vol. 176, núm 1. 1945.

145

Ibídem, pág. 27.

146

Ibídem, pág. 28.

147

Paul Otlet. Eltratado..., pág. 56.

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Al percatarse de la magnitud psíquica que posee el libro, Otlet concluye que éste es una
«máquina u organismo mecánico» que conserva y distribuye la energía mental, lo que significa que
un lector puede generar nuevos conocimientos a partir de su lectura. El libro existirá para Otlet
como una real asociación de ideas (red), que inicia con la exposición de los pensamientos por medio
de las palabras escritas y sigue con su lectura, permitiendo así vincular una cantidad cualquiera de
ideas entre diversos autores y lectores potenciales. Otlet desarrollará esta tesis retomando el
concepto del «mnemo», quien lo define como «...la memoria orgánica hereditaria de la especie y la
memoria individual que permite adquirir y conservar los cambios producidos en la materia orgánica
por cualquier excitación...»148, en este caso, un nuevo conocimiento, idea o remembranza mental
producida por una identificación intelectual entre lector y autor.

Lo anterior lo lleva a concebir una idea que sobrepasa totalmente la entidad física del libro,
con la intención de vincular múltiples mentalidades. Otlet puso especial énfasis a su proyecto de
montar una «máquina orgánica» que permita desarrollar el trabajo científico de mejor manera.
Vislumbraría así una maquinaria que facilita significativamente el trabajo intelectual individual y
colectivo. Su idea da origen a tres sugerencias que hacen alusión a las computadoras modernas:

a) Mejorar la mesa de trabajo en lo que se refiere a accesibilidad y clasificación de los documentos que
se depositan en ella, y a la disposición en relación con la mesa de las máquinas e instrumentos
auxiliares del trabajo intelectual. (Sugerencia: la mesa de trabajo con la posición del trabajador en el
centro de la misma.) b) Crear una mesa de trabajo con múltiples superficies para escribir, sobre las
que se puedan extender, por separado y distinguiéndose, los elementos necesarios para diferentes
trabajos en curso, sin tener que desplazar y volver a clasificar estos elementos cada vez que se
interrumpe momentáneamente un trabajo para pasar a otro. (Sugerencia: la mesa de trabajo en forma
de rueda, en la que los radios estarían formados por tablillas articuladas y móviles.) c) Facilitar el
movimiento de la clasificación y de consulta de documentos por medio de un archivador de gran
capacidad siempre abierto, a la mano y a la vista, móvil sobre un raíl (recto o circular y accionado
eléctricamente).149

Como se observa, la mesa de trabajo que propuso Otlet representa un adelanto en el concepto
para desarrollar centros individuales para el manejo de información, con la cualidad de convertirse
en una extensión viva y práctica de la mente humana. Tanto la «mesa» de Otlet como el Memex de
Bush representan adelantos significativos en la creación de «máquinas inteligentes». Sin embargo,
también cabe resaltar que el Memex bushiano tiende más hacia lo individual, debido a que sólo
busca satisfacer necesidades particulares de memoria en una sola persona, ya que su utilización no
sugiere la interacción con otros individuos. En cambio, la mesa de Otlet intenta en su mayoría
conectar a miles de usuarios a la vez, por lo que logra situarse por encima de la idea del Memex de
Bush; su confección sugirió una mayor visión para el intercambio global de la información y el
conocimiento por medio de los documentos: «la teledocumentación».150
La concreción de esta maquinaria para Otlet representaría un cúmulo de esfuerzos un tanto

ficticios, dado que los inventores y constructores de máquinas de aquellos días tendían más a la
especialización que al trabajo en conjunto, lo que dejó en Otlet la triste certidumbre de que su mesa
mecánica sólo sería un proyecto imposible de crear con la tecnología de su tiempo. Pero esto no fue

148

Ibídem, pág. 333.

149

Ibídem, pág. 390.

150

Véase José-María Izquierdo Arroyo. Opcit., págs. 330, 344.

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obstáculo para que también imaginara algún día que su «...maquinaria orgánica sería un verdadero
cerebro mecánico y colectivo...»151 en beneficio de la humanidad.

Casualmente este último instrumento que Otlet previó como un mecanismo a futuro, fue el que
quizá tuvo mayor impacto dentro de las concepciones contemporáneas del mundo de la información.
Paradójicamente su confección sólo quedó plasmada en su libro Tratado de Documentación, lo que
deja ver de nueva cuenta que el paradigma otletiano representa tal vez más a un mundo de
significados que a un mundo de realidades.

No hay duda de que las innovaciones conceptuales que se derivaron del trabajo otletiano, con
el paso del tiempo habrían de coincidir con la concepción actual de las máquinas de información
hipertextual, lo que permite imaginar que su pensamiento, dentro del universo del conocimiento y de
la información, no conoce precedente alguno. Su obra también se traduce como una revolucionaria,
pero a la vez fragmentada, realización material, indiscutiblemente por las limitaciones que la
tecnología de su época le presentó. En conclusión, es favorable evaluar al pensamiento otletiano
como un paradigma «ideal» del siglo XX, cuya ventana refleja la gran variedad de caminos por los
que actualmente fluye todo producto del pensamiento humano.

3.3 Paul Otlet: una metáfora hipertextual

«Cuando se proclamó que la biblioteca abarcaba todos los libros, la primera impresión fue de
extravagante felicidad. Todos los hombres se sintieron señores de un tesoro intacto y secreto.»152 La
felicidad que provocó entender que en la biblioteca existe toda aquella posibilidad de lo cognoscible,
no es menos grata que la que provoca verse dentro de un laberinto y saber su secreto, porque para
el ser humano lo importante no es saber la salida sino conocer todos aquellos pasajes, caminos y
callejuelas que lo delinean.

Bajo esta idea, Paul Otlet, en años posteriores, coincidiría con la obra literaria del mismísimo
Jorge Luis Borges, haciendo referencia a su idea del complejo laberinto y la biblioteca total, mejor
conocida como universo de la información. Otlet y su obra indudablemente encuentran en este
personaje cumbre de la literatura universal una notable contemporaneidad y actualidad propias de
las mayores teorías del conocimiento humano. En nuestros días así será todo el pensamiento
otletiano: una constante metáfora, una alusión permanente al mundo tecnológico de la era
posmoderna.

Bastará decir que el hipertexto digital mantiene una íntima relación con diversos fenómenos
literarios, sociales, tecnológicos, estructurales, políticos, artísticos y hasta urbanos para que
cualquier analogía entre el hipertexto y el paradigma otletiano resulte una alusión multidimensional
casi imposible de esbozar. Sin duda esta es una cualidad muy especial que el paradigma otletiano
guarda para el estudio de la organización del conocimiento y la información en la actualidad.

En la medida que el hipertexto digital ha tomado mayor arraigo en las distintas esferas del
quehacer humano, su definición se torna más compleja, ya que numerosas personas provenientes de
distintas disciplinas lo utilizan de manera conjunta. Hoy día resulta casi imposible mencionar alguna
disciplina que no haga uso de la información para sus fines de investigación, lo que asegura del
algún modo que cualquier campo del saber humano mantiene una vinculación directa con las
propuestas otletianas.

151

Paul Otlet. Eltratado..., pág. 391.

152

Jorge Luis Borges. “La biblioteca de Babel”, en Ficciones. Madrid, Alianza, 1997, pág. 92.

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Esto último es una reflexión más que se deriva del presente trabajo, con la que se procurará
abarcar, hasta donde sea posible, todos aquellos aspectos que se relacionan con la teoría
documental otletiana. Conforme se vayan esclareciendo las diversas alternativas de expresión que el
hipertexto comparte con otras disciplinas y manifestaciones sociales, se logrará obtener una
exposición más profunda sobre el impacto que el paradigma otletiano tiene en las distintas
comunidades científicas y de investigación contemporáneas.

De manera constante observamos que la sociedad, en su intrincada perfección de lo humano,
siempre ha puesto todo su esfuerzo por alcanzar un estado divino similar a un dios: vislumbrarlo
todo, imaginarlo todo, conocerlo todo.153 Babel representa para la humanidad quizá el primer intento
que tiende hacia ese estado de perfección. Los dioses griegos por ejemplo, para su regocijo
omnisapiente, contaban con el Mouseion, un lugar situado en una pequeña colina de Atenas
consagrado a las musas: icono eterno de la sabiduría universal para los hombres.

Durante los siglos que comprendieron el periodo helénico del mundo antiguo, surge una
inmensa y rutilante biblioteca: la de Alexandria. Esta biblioteca se erigió como el centro cultural del
mundo antiguo y, asimismo, como un desmedido intento de reunión absoluta del saber humano.
«Ptolomeo elaboró una carta a todos los gobernantes y soberanos de la tierra, en la cual pedía que
no desistiesen en enviarle las obras de todo tipo de género y autor: poetas, narradores, retóricos y
sofistas, médicos y adivinos, historiadores y todos los demás.»154 Tal oferta no aseguraba que todos
los pensadores de aquel tiempo respondieran con un ejemplar de su obra para que fuese contenido
en la biblioteca, sin embargo, este ideal no dejó de ser un intento cumbre del hombre por alcanzar
la divinidad.

Dentro de esta eventual condición divina, Paul Otlet se presenta como un visionario que busca
para el ser humano, a través del registro bibliográfico, una integración cósmica de sus sentidos, con
la valiosa intención de exaltar en cada hombre y mujer el potencial cognitivo y espiritual que los
caracteriza. Sus palabras lo corroboran: «Mediante estos instrumentos (RBU, Enciclopedia,
Mundaneum, libro universal, etcétera) de ubicuidad, de universalidad y de eternidad, el hombre se
aproximará al estado de divinidad, el estado que se supone es el de los elegidos de Dios, es decir, a
la contemplación radiante de la realidad total.»155 Su vocación por encontrar, a través del intelecto, la
paz y la cooperación en la Tierra, hacen de Paul Otlet un personaje vanguardista, siempre a la
búsqueda de ese estado de perfección humana y espiritual que tanto se ha anhelado a través de la
historia.

Conforme se ha consolidado el mundo de la información electrónica, la aparición de diversas y
asombrosas máquinas ha propiciado un excelente estado de comunicación social, en el que
convergen íntimas formas y manifestaciones intelectuales, pruebas de pensamiento e imaginación
orientadas a la generación de vastos procesos de conocimiento casi total, similar a como Otlet lo
imaginó con su CiudadMundial.

En el siglo XXI la oferta del Internet representa para el ser humano posmoderno una nueva
visión del mundo, en la que se medita la oportunidad de abarcar todo lo que el hombre hace y
piensa en el planeta. Su consolidación promueve una manera diferente de acercamiento intelectual,
constituido por simultáneos procesos de comunicación social, sensación que ha adquirido para

153

Cfr.Paul Otlet. Eltratado..., pág. 431.

154

Maria de Nazaré Freitas Pereira. “Bibliotecas virtuais : realidade, possibilidade ou alvo de sonho”. Ciência da
Informação. Vol. 24, núm. 1. 1995.

155

Paul Otlet. Eltratado..., pág. 431.

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numerosos grupos y comunidades la oportunidad de conocerse estrechamente por primera vez, con
el anhelo de compartir de forma abierta y global los conocimientos que generan a cada instante.

Este fenómeno de vinculación tal vez sea comparable con el largo periodo helénico que abarcó
desde el siglo IV a. de C. hasta el año 300 d. de C., periodo en que por «...helenismo se entiende
tanto la época como la cultura predominante griega que abarcaba tres reinos: Macedonia, Siria y
Egipto.»156 Dicho periodo se caracterizó por el hecho de que se borraron las fronteras entre los
distintos pueblos y culturas de aquel tiempo, abriéndose con esto un crisol de ideas religiosas,
filosóficas y científicas común a cada uno de ellos.

Esta disipación de los límites territoriales en el mundo antiguo, actualmente se aprecia con la
integración de diversos aspectos de la vida social, política, económica y de educación que las
distintas naciones del mundo llevan a cabo por medio de la tecnología, lo cual simula un probable
estado de perfección humana apoyado en el ideal de la comunicación mundial, que si Otlet pudiera
presenciar, no le cabría duda de que su propuesta de una «vida internacional» actualmente se
encuentra en marcha.

De acuerdo con esta perspectiva, Paul Otlet y su obra coinciden estupendamente con el
proyecto de la WWW como una Red Universal de Información en forma de hipertexto, por lo que su
pensamiento deja para la humanidad una enorme muestra de organización documental sólo
comparable con los modernos sistemas de información digitales.

En nuestros días son grandes y variados los elementos que conforman el hipertexto digital, el
cual está basado en un fenómeno simbiótico que promueve la diversidad y la pluralidad de gran
cuerpo de significaciones, lo que permite captar de nueva cuenta ese estado divino que el ser
humano tanto ha perseguido a través de los siglos.

Ambos proyectos, el hipertextual y el otletiano, encontrarán entre sí una notable similitud, y
más aún si se toma en cuenta que los ideales de ambos proyectos coinciden en la conformación de
un universo de acceso libre a la información. La siguiente remembranza sobre el origen del
hipertexto hará que las coincidencias entre el universo hipertextual y el paradigma otletiano cobren
mayor sentido.

El hipertexto, en un sentido amplio, «...puede definirse como la lectura y escritura no lineal de
la información...»157, lo que revoluciona completamente el mundo del conocimiento. Asimismo, el
hipertexto informático cuenta con un origen polisémico, dada la convergencia entre la teoría literaria
y la tecnología informática. El hipertexto, como término, debe su aparición a Theodor H. Nelson en
los años sesenta, quien se refiriere a un tipo de texto electrónico o tecnología radicalmente nueva, y
al mismo tiempo a un modo diferente de edición del texto. Él mismo lo explica: «Con hipertexto me
refiero a una escritura no secuencial, a un texto que bifurca, que permite que el lector elija y que
sea lea mejor en una pantalla interactiva. De acuerdo con la noción popular, se trata de una serie de
bloques de texto conectados entre sí por nexos, que forman diferentes itinerarios para el usuario.»158
Paul Otlet mantiene una constante correspondencia discursiva con la propuesta hipertextual de

Nelson: el rompimiento con la estructura lineal de la información.

En años recientes numerosos intelectuales han sugerido que el hipertexto tiene especial origen
en la actividad literaria, argumentando que en obras como Rayuela de Julio Cortázar, Ulysses de

156

Jostein Gaarder. ElmundodeSofía:novelasobrelahistoriadelafilosofía. Trad. por Kirsti Baggethun y Asunción
Lorenzo. México, Patria, 1999, pág. 155.

157

Víctor Federico Herrero Solana. Hiperdocumentos referenciales : una herramienta para diseminar recursos de
informaciónInternetentrelosusuariosdelserviciodereferencia. Rosario, Nuevo Paradigma, 1998, pág. 36.

158

George P. Landow. Hipertexto:laconvergenciadelateoríacríticacontemporáneaylatecnología. Trad. por Patrick
Ducher. Barcelona, Paidós Ibérica, 1995, pág. 15.

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James Joyce, Libro Abierto de Marcel Blanchot, El jardín de los senderos que se bifurcan de Jorge
Luis Borges, Se una notte d’invierno un viaggiatore de Italo Calvino, entre otras, se encierra una
notoria estructura hipertextual que rompe con la tradicional apariencia cerrada del libro. Sobre este
aspecto, Otlet menciona que existe una necesidad por renovar las distintas formas en las que se
expresa el conocimiento, lo que genera en él una preocupación recurrente sobre la manera en cómo
el ser humano, a través de la escritura y la literatura, expone sus ideas de manera erudita.

Paul Otlet en la actualidad podría reafirmarse en la anterior idea con las palabras de Michel
Foucault, ya que en gran medida ambos coinciden en que el libro es un texto en forma de redes y
nexos, cuyos «...márgenes no están jamás claramente cortados, dado que se encuentra atrapado en
un sistema de citas a otros libros, a otros textos, a otras frases, como un nodo dentro de una red…
una red de referencias.»159 Esta mar de referencias o vínculos, notoria en varios de los trabajos
literarios de Borges, Joyce, etcétera, demuestra que el hipertexto nace de una forma particular de
elaboración del texto y no del uso de la tecnología digital. Esta noción sobre el texto, que coincide
con las ideas de Otlet y Foucault, corrobora que el concepto de hipertextualidad alude más a una
forma de pensar que a una condición tecnológica. La frase de Bush nos es más significativa ahora:
«...la mente humana trabaja por asociación.»160 En este sentido se sugiere recordar el trabajo llevado
a cabo por Otlet en el RBU y en la CDU, cuyas múltiples referencias a otros documentos, a través de
citas bibliográficas y guarismos, se convierten en claras muestras de vínculos y redes
protohipertextuales.161
Con la utilización de la computadora la experiencia hipertextual en pantalla cobra dimensiones

antes insospechadas, dejando en el lector la posibilidad de escoger libremente de su lectura el
camino que más le satisfaga. En ese caso, «...el hipertexto electrónico facilita muchísimo el
seguimiento de las referencias individuales así como la navegación por todo el campo de
interrelaciones. Este cambio en la facilidad para orientarse en ese contexto y acceder a las
referencias individuales afecta radicalmente tanto la experiencia de la lectura como la naturaleza de
lo leído.»162
Imaginando que este fuese un texto en su versión electrónica, usted lector pudo haberse visto

fácilmente atraído por la referencia bibliográfica anterior, lo que provocaría que su atención
estuviese ahora en la consulta o, en su mejor caso, en la lectura de la obra completa aludida por la
referencia, creando en usted una perspectiva más amplia o total sobre el concepto previo, y haciendo
de usted un lector más perspicaz de lo que posiblemente es. «El hipertexto permite hacer más
explícito, aunque no necesariamente intruso, el material afín que el lector culto pueda percibir
alrededor de la obra.»163
Otlet siempre propugnó por un tipo de investigador que fuera favorecido por las bondades del

trabajo simultáneo, por lo que su propuesta de un investigador activo experimenta una gran cercanía
con la idea del hipertexto. Además, su inquietud por incitar al trabajador intelectual hacia una mayor
perspicacia, apoyada en la consulta sincrónica de varios documentos, es lo que explica
favorablemente esta analogía.

Para Paul Otlet el cambio de actitud que el investigador debe asumir frente a la lectura de la
información fue muy importante; y en palabras de Roland Barthes este cambio parece cobrar mayor

159

Michel Foucault. Laarqueologíadelsaber. Trad. por Aurelio Garzón Del Camino. 19ª. ed. México, Siglo XXI, 1999, pág.
37.

160

Vannevar Bush. Op.cit., pág. 27.

161

Véase W. Boyd Rayward. “The origins… 1997. Págs. 289-300.

162

George P. Landow. Hipertexto…, págs. 16-7.

163

Ibídem, pág. 22.

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