El paradigma otletiano como base de un modelo para la organización y difusión del conocimiento científico
La utilización de fichas supuso la
organización de grandes ficheros
sistemáticos, los cuales por su magnitud
y flexibilidad se pueden considerar
actualmente como el «hardware» de la
documentación otletiana. De esta
afirmación lógicamente se deriva que la
CDU sería el «software» utilizado por el
IIB en el RBU.109
El RBU se conformó, pues, en una
herramienta capaz de organizar
Ficha del Repertorio Bibliográfico Universal información sin precedente alguno, que
gracias a su magnitud física y mental,
logró ser uno de elementos más representativos del paradigma otletiano, con la latente posibilidad
de ser considerado como la primera máquina moderna de recuperación de datos hecha en el mundo.
2.3.5 De lo ideal
En la siguiente descripción se explican dos de los elementos que podrían ser considerados teóricos.
El primero, la Clasificación Decimal Universal, que fue el método más importante de la
documentología otletiana, y de la que se subraya su importancia como una teoría que abarca dos
niveles de proyección: el mundo de los documentos y el universo de las ideas; y el segundo, El
TratadodeDocumentación, libro que Otlet publica en 1934 bajo la idea de un nuevo discurso, en el
que se haya todo su bagaje cultural y teórico acerca del libro, los documentos y la documentación.
2.3.5.1 La Clasificación Decimal Universal
Paul Otlet, después de varios meses de intenso trabajo como jurista, decide en el verano 1894 tomar
unas vacaciones en Inglaterra, con la intención de participar en una serie de congresos que tendrían
lugar en la ciudad de Ostende. Gracias a esas vacaciones, Otlet tuvo la oportunidad de enterarse por
primera vez de la existencia de la Clasificación Decimal (CD) de Melvil Dewey, publicada en 1894.
Pronto obtendría una copia, percatándose inmediatamente de su importancia.
Otlet necesitaba clasificar y ordenar todos aquellos documentos puestos en los catálogos y
estantes, para ser localizados y utilizados con la mayor eficacia y el menor contratiempo posibles.
Esta necesidad práctica de ordenación y de localización bibliográfica se dificultaba cuando el
documento no era encontrado, lo que significaba no disponer de la información de manera
inmediata. Dicho problema se intentaría solucionar adoptando diversos sistemas de clasificación, los
cuales por su naturaleza no permitieron unificar los criterios de clasificación demandados por los
documentos.
109
Cfr.W. Boyd Rayward. “Visions of Xanadu : Paul Otlet (1868-1944) and hypertext”. JournaloftheAmericanSociety
forInformationScience. Vol. 45, núm. 4. Mayo de 1994. Págs. 235-50.
41
Otlet pensó que la CD era la herramienta práctica-cognitiva que tanto había necesitado.
Imaginaba que la CD no era únicamente un progreso sobre las otras clasificaciones sino que debía
llegar a ser la verdadera fuente y centro de su esfuerzo. Él le adjudicó las siguientes ventajas:
Por encima de toda consideración, [la CD] proporciona una nomenclatura para el conocimiento humano,
fijándolo, universalizándolo, posibilitando su expresión en un idioma universal… el de los números.
Proporciona unidad de método en la clasificación de todas las bibliografías. Facilita un ilimitado
sistema de divisiones y subdivisiones de disciplinas, en el que se relacionan todas sus partes y se
agrupan unas junto a otras.110
Fue así como se logró para la IConférenceInternationaldeBibliographietener lista la primera
traducción de las tablas relacionadas con derecho y sociología.111 Esta clasificación traería consigo el
fundamento científico de la documentación. Por su estructura teórica, la CD inmediatamente se
convirtió en el eje principal del trabajo otletiano. El método deductivo en el cual se basa la CD sería
para Otlet motivo suficiente para que fuera utilizada en la organización del RBU. La CD se
constituyó, de esta forma, en «...un lenguaje científico verdaderamente universal, una representación
completa de la ciencia, capaz de donar a los trabajos intelectuales...»112 la posibilidad infinita de ser
clasificados sin ninguna repetición.
Después de un tiempo, la CD de Dewey sufriría algunas modificaciones. De inicio la CD tenía
como finalidad la clasificación de todo tipo de libros albergados en las bibliotecas, lo que hizo de
ésta un sistema de clasificación propiamente bibliotecario. Luego, cuando es adoptada por el IIB, se
convierte en un sistema de clasificación para todo tipo de documentos, lo que implica forzosamente
una modificación para su uso. Otlet haría tal aclaración:
Cuando en la Conferencia de Bruselas se adoptó la clasificación del Sr. Dewey, no se quiso proclamar
que la clasificación fuera considerada perfecta. Los asistentes a la Conferencia estuvieron de acuerdo
en que la clasificación debería ser lo suficientemente desarrollada para ser usada como la base
preliminar del Repertorio Bibliográfico Universal y se convenció al auditorio de que sus principios eran
los más idóneos para asegurar su desarrollo futuro.113
Otlet desarrolló y ajustó la CD a las necesidades del RBU, ya que ese fue el motivo principal
para su adopción. La creación de la Clasificación Decimal Universal (CDU) por parte del IIB, como
una nueva propuesta de clasificación del conocimiento, responde al apremio de ordenar cualquier
tipo de material, ya sea libros, bibliografías, fichas bibliográficas o catalográficas, artículos de
investigación, etcétera. En este caso la CDU deja de ser una clasificación particularmente
bibliotecaria para dar paso a una clasificación que contempla todo tipo de documentos. De ahí que
su nombre asuma el adjetivo de «universal».
Inmediatamente la CDU fue comprendida como un inmenso cuadro sinóptico de conocimiento,
en el que pueden contemplarse cada una de sus ramas. La CDU consiste en «...una vasta tabla
sistemática de materias, en la que todos los temas del conocimiento son repartidos por clases,
110
W. Boyd Rayward. Eluniverso..., pág. 49.
111
Véase Decimal classification : sociology : tables méthodiques et alphabétique. Bruxelles, Imprime Veuve Ferdinad
Larcier, 1895.
112
W. Boyd Rayward. Eluniverso…, pág. 50.
113
Paul Otlet. “On the estructure of classification numbers”, en SelectedessaysofPaulOtlet. Trad. y ed. por W. Boyd
Rayward. Amsterdam, Elsevier Science Publishers, 1990, pág. 51.
42
subclases y divisiones, pasando de lo general a lo particular, del todo a la parte, de lo genérico a lo
específico.»114
Su aplicación en el RBU le valió el epíteto de una «gran estructura», ya que varias ideas
pueden estar subordinadas a otras de manera distinta por diversos caminos o guías de
conocimiento, como un lenguaje universal, representado a través de signos numéricos directamente
relacionados con los conocimientos e ideas de los materiales que clasifica.
La deducción de la que parte su sistema y el orden matemático que presenta en su estructura,
hacen de la CDU una unidad lógica conceptual en el amplio sentido de la palabra, la cual busca
determinar el orden temático y abstracto de los materiales utilizando la infinitud de los números y
su capacidad de crecimiento sin límite. Todas estas características son enumeras por Otlet en su
TratadodeDocumentación:
La Clasificación Decimal queda definida por las diez características siguientes:
1ª. Clasificación sistemática en su disposición y enciclopédica en su contenido.
2ª. Notación decimal, cuyos números se combinan entre ellos según determinadas funciones
correspondientes a los aspectos fundamentales de los documentos.
3ª. Clasificación expuesta en las tablas de doble entrada: metódica y alfabética.
4ª. Permite tanto una clasificación sumaria como una clasificación detallada.
5ª. Su aplicación es universal, para todo tipo de documentos y objetos.
6ª. Para todas las colecciones o partes de un organismo documental.
7ª. Adaptada a las necesidades de la ciencia especulativa y a las de la actividad práctica.
8ª. Susceptible, a la vez, de no variar o de un desarrollo sin límite.
9ª. Instrumento que forma parte de la Organización Internacional de la Documentación.
10ª. La documentación concebida en sí misma como base de la Organización Mundial del Trabajo
intelectual.115
En conclusión, la CDU, desarrollada por el IIB, queda definida como una herramienta teóricopráctica
que permite organizar y difundir todo tipo de materiales, con una unidad de método sólo
rebasada por las matemáticas.
2.3.5.2 El Tratado de Documentación
El monumental TratadodeDocumentación.Ellibrosobreellibro.Teoríayprácticaque escribió Paul
Otlet, fue publicado en Bruselas en el año de 1934. Para la construcción teórica de la
documentación, este es el primer libro de características científicas que se publica en el mundo.
Durante todo este tiempo, el libro ha sido poco difundido y estudiado.
El Tratado tiene como finalidad –así lo señala su autor– la exposición de «...las nociones
relativas al libro y el documento, en el empleo razonado de los elementos que constituyen la
documentación.»116 El libro está estructurado para que cada documentalista, en su respectivo centro
de documentación, pueda llevar a cabo su propio manual.
La naturaleza primordial que se deriva de su lectura es el carácter universal que se percibe
desde cualquiera de sus aristas: «...universalidad en el tratamiento del concepto de la
114
Institut International de Bibliographie. Op.cit., pág. 7.
115
Paul Otlet. Eltratado..., pág. 381.
116
Ibídem, pág. 3.
43
documentación, universalidad en el concepto de los documentos, universalidad en lo relativo a la
organización institucional e internacional de la documentación.»117 Esto sitúa al Tratado como el
punto de origen de todo cuerpo bibliográfico que trate el tema de la ciencia de la documentación.
En este libro se aprecia un gran número de conceptos que parte de lo relacionado con la
ciencia, la filosofía y la tecnología, y que prosigue con la utilización de un vasto grupo de fuentes
bibliográficas. Figuran entre sus citas personajes clásicos de la historia de la bibliografía y el libro
(Brunet, Groessel, Draud…), inventores destacados de los siglos XIX y XX (Braille, Morse, Edison,
Bell…), filósofos (Nietzche, Haye…), sociólogos (Spencer, Durkhein, Russell…), matemáticos
(Riemann, Einstein…), teóricos de la documentación (Spencer, Robinson, Bradford…) y, sobre todo,
las propias fuentes otletianas (notas, artículos, ponencias, informes, estudios, etcétera).
Todo ello supone que nos encontremos frente a un texto de corte enciclopédico, con un
vocabulario amplio y a la vez específico, cuya intención principal es dar sustento teórico a una
naciente disciplina: la documentación. Sin duda el Tratadose convierte en uno de los mayores frutos
intelectuales de Paul Otlet.
Pero lo que más resalta de esta obra es la originalidad y creatividad de su discurso, lo que
significa que por primera se hable de un gran cuerpo de significados novedosos puestos al servicio
de la construcción teórica de la documentación. «Esta estructura cubre nuevas formas de mirar y
hablar sobre los aspectos del mundo del conocimiento, los libros y las bibliotecas, y la
infraestructura social de la que forman parte. Esta compleja interrelación de sistemas y
racionalización establecieron lo que podemos llamar, después de Foucault, una nueva “formación
discursiva”.»118
Por lo tanto, esta nueva estructura o cuerpo de conocimientos abarcará todo lo referente a la
difusión de las nacientes ideas, la identificación de lo que fue contemplado como un nuevo fonema
epistemológico y los cambios acerca de un renovado lenguaje teórico para la práctica documental.
Así el Tratado se revela como la creación de una nueva terminología documental. Indudablemente
esto vendrá a formar parte del paradigma otletiano, visto como una vasta estructura para el manejo
de la información bibliográfica y documental.
La claridad con que enumera y distingue Paul Otlet cada una de las partes que integran su
Tratado, nos habla un conocimiento profundo en el tratamiento de cada uno los temas, lo que deja
para cualquier lector bien instruido en las artes del libro, la posibilidad de recrear históricamente
del desarrollo científico de la documentación. Esto justifica que el Tratado esté dividido en seis
grandes rubros, de los cuales se desprenden una serie de particularidades que describen a la
perfección el todo documental:
0° Fundamentos (donde se expresan los fines de la documentación);
1° La bibliología o documentología (donde se dan las características, divisiones, método,
organización y evolución de la documentación);
2° El libro y el documento (donde se distinguen las características, historia, elementos, tipos,
distribución y organización de los libros y documentos);
3° Los libros y los documentos (donde se ve al libro desde una perspectiva histórica, técnica y
social);
4° Organización racional del libro y del documento (donde se expresan las distintas formas de
organización para los documentos, a partir de las diferentes entidades bibliográficas a los que
pertenecen, por ejemplo los repertorios y las bibliografías);
117
José López Yepes. Ladocumentación..., pág. 77.
118
W. Boyd Rayward. “The origins...”, pág. 289.
44
5° Síntesis bibliográfica (donde se culmina con la enunciación de leyes bibliológicas que
determinan al documento, así como las importantes concepciones futuras acerca del libro y la
documentación).
El Tratadodedocumentaciónes el producto final de muchos años de trabajo de Paul Otlet, lo
que significa que este libro sea un acopio de todas sus inquietudes visionarias de carácter práctico,
lógico y científico. Esto lo ubica como un hombre vanguardista y creativo, cuya mayor propuesta
quizá fue la de no dejar nunca de imaginar.
De esta forma se cubre casi en su totalidad la concepción otletiana de la documentación. La
documentación tuvo y tiene algo magnífico, esa capacidad de crecer casi por si misma, hasta ser
considerada por muchos el fundamento que dio origen a la ciencia de la información. La
documentología otletiana viene a ser otro de esos grandes sueños del ser humano, encaminado a la
búsqueda de la verdad a través de la libre difusión de las ideas y el conocimiento.
45
CAPÍTULO 3
EL PARADIGMA OTLETIANO EN LA ORGANIZACIÓN Y DIFUSIÓN DEL CONOCIMIENTO
CIENTÍFICO Y UNIVERSAL
Todoespresencia,
todoslossiglos
sonestepresente
Octavio Paz
En los capítulos anteriores se mencionaron cada uno de los factores que dieron origen al paradigma
documental de Paul Otlet; en ambos se destacan tanto aspectos sobresalientes de la vida personal
de dicho autor como aspectos históricos y teóricos de la ciencia de la documentación. En este último
capítulo la exposición del paradigma otletiano se hará con base en la interpretación de las múltiples
relaciones que éste guarda con otras disciplinas, aludiendo para tal efecto conceptos que recurren a
la teoría crítica del texto y nociones de carácter tecnológico sobre el impacto que la hipertextualidad
tiene en la construcción y difusión de la información.
El propósito de este análisis es exponer de manera clara y directa todos aquellos vínculos que
el paradigma otletiano guarda con la teoría de la hipertextualidad digital, considerando que los
ideales de libertad y democracia encontrados en dicho paradigma coinciden con el fundamento
teórico del hipertexto. Esto me deja en la posibilidad de retomar de la crítica textual y literaria un
ejemplo de construcción de conocimiento científico y ecuménico a modo de hipertexto, similar a
como Otlet lo propuso con la Enciclopedia Documental y el RBU.
Al inicio de este capítulo se aborda de forma específica la explicación relativa al Palais
Mondial, por tratarse indudablemente del monumento bibliográfico más importante de toda la obra
otletiana. Esta explicación, además de describir los motivos y principios que harían del Palais
Mondial un ejemplo de megalomanía bibliográfica, tiene como propósito hacer una comparación con
algunas otras metáforas de conocimiento total o divino, cuya línea de interpretación se centra en
aquel estado espiritual que el ser humano tanto ha anhelado desde los tiempos más remotos de su
historia: saber todo cuento se hace y piensa sobre la faz de la Tierra.
Probablemente esta extrapolación espiritual o intelectual del Palais Mundial, después
Mundaneum, parezca un poco aventurada, sin embargo, existen múltiples razones para argumentar
su dimensión frente a otras obras intelectuales. Resta mencionar que la interpretación divina que se
hace del Mundaneum como punto cumbre del pensamiento otletiano, se debe a su propia
característica omnisciente, comparable quizá con el ideal juedo-cristiano de la Torre de Babel o con
la noción clásica del Mouseion griego de la antigüedad. Así pues, El Mundaneum se convierte en la
mejor explicación que se pueda hacer sobre el paradigma de Paul Otlet.
46
3.1 El Palais Mondial (Mundaneum)
Durante la segunda década del siglo XX, Paul Otlet edifica una de las mayores obras que integran
acertadamente la idea de una compilación total y universal del conocimiento: El Palais Mondial.Esta
magnífica obra encontró su mayor distinción dentro la exposición que se llevó a cabo el mes de abril
de 1922 en el Parque y Palacio del Cincuentenario de Bruselas, cuyo impacto para los miles de
asistentes fue encontrar en El Palais un lugar de resguardo para colecciones estupendas,
consideradas, asimismo, muestras de internacionalidad, mundialidad y universalidad.
El Palais Mondial estaba conformado por un Museo Internacional, en el que se exhibían piezas
representativas de la mayoría de los países del mundo, como un reflejo de su historia, territorio y
política; cualquier estudioso podía pasearse libremente por sus habitaciones y contemplar la
idiosincrasia y esencia de un cierto país. También lo integraban una Biblioteca Internacional
especializada en obras del siglo XX de todas partes del mundo, El Instituto Internacional de
Bibliografía (IIB), El Repertorio Bibliográfico Universal (RBU), una Enciclopedia de Documentación,
La Oficina de Asociaciones Internacionales y La Universidad Internacional, símbolo máximo de la
investigación mundial, consagrada al estudio de las artes, las ciencias y las humanidades. El Palais
Mondial representaba los ideales máximos del belga: internacionalismo, unidad, libertad y
conocimiento universal.
Desde sus inicios, El Palais pronto llamó la atención, desatando críticas a favor y en contra
sobre su constitución. Para algunos filántropos El Palais Mondial representaba la obra intelectual
más grande jamás construida en beneficio de la humanidad, para otros sólo una simple quimera
basada en un trabajo de fichas. ¡Transformar toda la ciudad de Bruselas en una gran ciudad de
fichas!, vociferaban sus inquisidores.
Pese a las severas críticas, Otlet y la Fontaine se mantuvieron firmes en su trabajo, lo que
provocó un reconocimiento contundente por parte de la comunidad internacional en favor del Palais.
Mas cuando todo parecía favorecer a la pareja de documentalistas, las autoridades belgas retirarían
el amparo financiero y de edificio al Palais Mondial, alegando que necesitaban parte de sus
instalaciones para organizar una feria comercial. De ningún modo las autoridades belgas
comprenderían las ideas de «mundialidad» y de cooperación internacional propuestas por Otlet, las
cuales intentaban propagar el conocimiento científico y ecuménico de manera global. El gobierno
belga no tuvo la sensibilidad necesaria para asimilar en esencia todo el trabajo otletiano, lo que le
valió al jurista, en diversas ocasiones, ser visto como un excéntrico agradable e inofensivo, con
ideas disparatadas y fuera de sitio.
Cuando el desalojo del Palais Mondial fue más que inminente, Otlet rápidamente pidió ayuda a
la Sociedad de Naciones y a la Unión de Asociaciones Internacionales, manifestando su enojo e
indignación por lo que él había llamado ¡un atentado contra la humanidad! Después de varias
reuniones e intentos fallidos, Otlet observaría desconcertado el 12 de febrero de 1924 el
desmantelamiento del Palais Mondial119 casi en su totalidad, quedando empaquetadas inmensas
colecciones documentales y bibliográficas del RBU junto a maravillosas maquetas geográficas:
«...delicados mapas en relieve de los Alpes donados por el gobierno italiano.»120
Lógicamente este percance despertaría fuertes críticas del extranjero hacía el gobierno belga
por tal desaguisado a la vida intelectual. Desde luego, Otlet vería con roto todo su trabajo en pro de
la intelectualidad humana y la cooperación social. Sin embargo, su deseo y la fuerza de su espíritu
119
Pilar Arnau Rived. Op.cit., pág. 162.
120
W. Boyd Rayward. Eluniverso..., pág. 358.
47
le permitieron levantarse de este tropiezo en el camino hacia la consolidación de su obra; y después
de que hubo meditado sobre su trabajo, logró comprender que este obstáculo sólo representaba una
nueva oportunidad para elevar aún más y mejor su intención de universalizar todo el conocimiento
humano.
Durante los años que siguieron al desmantelamiento del Palais Mondial, Otlet trabajó sobre
una nueva y mejorada propuesta: la creación del Mundaneum. Este Nuevo Palais Mondial, como lo
llamó inicialmente, sería mucho mejor que el anterior: proyecto que superaría todos aquellos
desajustes que en el pasado se tuvieron, pero con la ventaja de tener una experiencia más sólida en
el trabajo bibliográfico.
Otlet estaba convencido de que las partes que integraban El Palais Mondial no podían ser
separadas, ya que éstas deberían ser comprendidas como elementos de un gran organismo vivo,
imprescindibles para su existencia. Esto provocó numerosas inquietudes entre sus colegas y
allegados, por lo que rápidamente promovería la creación del Mundaneum como una respuesta a sus
argumentos. El Mundaneum finalmente tendría que ser erigido en un lugar hospitalario, así lo
imaginó, «...en donde se llegaría a construir, ocupando grandes y numerosos edificios, el núcleo de
una Ciudad Internacional.»121
Su ideal de una vida internacional, sustentada por la razón y dedicada a la cooperación y la
paz mundiales, inmediatamente se convirtió en el móvil y espíritu del Mundaneum. «Trabajar para la
coordinación de las fuerzas internacionales, para el progreso de la paz por medio de la cooperación
y de la producción de la creación intelectual...»122, sería el fin. Pronto «...este vasto y complejo
conjunto se concebiría según los principios de totalidad, simultaneidad, gratuidad, voluntariedad,
universalidad y mundialidad.»123
La creación de una gran colonia intelectual, ¡una Universitas!, con numerosas y grandes
instituciones alrededor de una estructura central, para Otlet se vislumbraba como un enorme sueño,
donde el conocimiento, la comunidad universitaria y la ciudad mundial (Mundaneum) quedarían al
servicio de la paz y el intelecto humano. Su premisa «Una educación universalista para una sociedad
universal» sería el anuncio del movimiento intelectual posmoderno que la sociedad de principios del
siglo XX daría inicio.124
Desde entonces, Otlet suponía que la sociedad de su época clamaba por una dirección social
de tipo científica, ya que ésta –pensó– se encuentra en las condiciones optimas para solucionar sus
problemas utilizando la razón. En gran medida, esto le permitió imaginar que las causas sobre las
peligrosas dificultades que las sociedades modernas enfrentan en cualquier nación, puedan ser
atacadas vía la razón y resueltas conforme la mejor solución posible. La educación de la sociedad se
convertiría desde entonces en uno de sus ideales más recurrentes, pues la ilustración de una
naciente sociedad internacional, con cualidades universalistas y con condiciones amplias de estudio,
era lo que más le interesaba y le motivaba. Lamentablemente El Mundaneum sólo sería un gran
sueño; pero lo importante es que sus ideas acerca de una vida intelectual mundial basada en la
cooperación internacional, quedaron registradas en su trabajo Monde:Essaid’universalisme(1935).
Finalmente de 1924 a 1934 fue que se reinstaló el Palais Mondial en el Palacio del
Cincuentenario de Bruselas, logrando reorganizar en ese lugar parte del RBU, de la Enciclopedia
121
Ibídem, pág. 350.
122
Ibídem, pág. 373.
123
Paul Otlet. Eltratado..., pág. 417.
124
Véase Isabelle Rieusset-Lemarié. “Otlet´s Mundaneum and the international perspective in the history of
documentation and information science”. JournaloftheAmericanSocietyforInformationScience. Vol. 48, núm. 4. Abril
de 1997. Págs. 301-9.
48
Documental y de la Biblioteca Internacional. Durante todos esos años Otlet tuvo tiempo suficiente
para meditar sobre el proyecto del Mundaneum; y a pesar de que siempre obtuvo grandes ofertas
para trasladar la sede del Palais Mondial a América o a la Haya, Holanda, no fue sino hasta 1934
que, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, El Mundaneum (Palacio de la Naciones, de la
Civilización y de la Paz) se trasladó al no. 44 de la calle de Fétis, que no era más que el domicilio
particular de Paul Otlet: «...el sueño se había hecho realidad y se había desvanecido.»125
De esta forma obras como El Palais Mondial y El Mundaneum se convierten ante los ojos del
siglo XX en paradigmas de inigualable magnitud intelectual, siempre a la búsqueda de un beneficio
para la humanidad. Lamentablemente estas ideas no contaron con el respaldo necesario en aquel
entonces. Por tanto, los ideales otletianos no pasarían de ser simples sueños, los cuales, si hubiesen
sido continuados de forma positiva, podrían haberle significado al mundo una manera distinta de
convivencia humana.
En la realidad, El Mundaneum es el paradigma que Paul Otlet deja a la humanidad, con
posibilidades poco fecundas quizá en aquellos días, pero que en el actual siglo XXI podría significar
un giro notable y permisible en la creación de una comunidad mundial de cooperación intelectual.
Tal aseveración parece reflejar sólo una utopía cognitiva o de trabajo, sin embargo, representa todo
un ideal de vida proyectado en los modelos de libertad y democracia que las condiciones de su
tiempo no le permitieron crear.
Esto me recuerda que el hombre es uno de los seres vivos capaz de reconocerse a sí mismo a
través de las distintas expresiones culturales que construye alrededor del mundo, y que la
edificación de maravillosos centros como El Mundaneum otletiano no hace más que corroborar que
dicho hombre, en su intención por saber y conocer todo, siempre buscará realizarse metal y
espiritualmente con la idea de alcanzar una posible condición de conocimiento que lo hará
comparable algún día a un dios. El Mundaneum, en esta perspectiva, pretendió ser un templo
consagrado al intelecto humano, en el que los estudiosos y pensadores del mundo pudiesen tener la
posibilidad de estudiar todo cuanto el ser humano piensa y realiza en los distintos momentos de su
historia.
3.2 Del paradigma a la creación
En gran medida la investigación científica se encuentra regida por un número considerable de
parámetros y normas que, juntas, regulan de forma natural el trabajo científico sobre un objeto de
estudio, provocando que los resultados sobre dicha investigación se generen dentro de una
determinada perspectiva de la realidad. A este conjunto de normas y parámetros que hacen posible
la investigación científica, desde una determinada perspectiva, se le conoce como paradigma.
De acuerdo con Thomas Kuhn, un paradigma representa la forma en cómo un hombre de
ciencia o un grupo de científicos miran la realidad, lo que implica a su vez una cierta manera de
comprender el mundo, el objeto de estudio y el campo fenoménico que lo precisa. Esto que se
considera como una manera particular de construcción científica y de interpretación de la realidad,
se le conoce como paradigma.126
Cuando las condiciones que permiten interpretar a un cierto objeto de estudio cambian, se
puede decir que ha llegando el momento de un nuevo paradigma o modelo, lo que deja para la
125
Pilar Arnau Rived. Op.cit., pág. 162.
126
Véase Thomas S. Kunh. Laestructuradelasrevolucionescientíficas. México, Fondo de Cultura Económica, 1991.
49
investigación de este objeto de estudio una nueva forma de hacer ciencia. Se dirá entonces que el
paradigma científico ha cambiado.
Si se recuerda aquel ejemplo en donde Kuhn propone interpretar cartas anómalas, en el que
una persona cuya percepción visual es la que determina su capacidad para encontrar figuras
diversas en un mismo cartón (acorde con su manera de ver la realidad), se verá claramente que la
investigación científica funciona bajo este mismo principio. Es decir, basta con sólo pensar en la
posibilidad de una nueva interpretación o tratamiento en el proceso de investigación para que
nuestra percepción científica cambie radicalmente, lo que promueve el hallazgo de sustancias,
elementos y/o fuentes de creación humana quizá no percibidas o descubiertas anteriormente por
nuestra mente.
Esto no implica que el objeto de estudio haya cambiado o que la realidad misma haya sufrido
alguna modificación sustancial, lo que pasa es que nuestra forma de percibirlos no es la misma de
antes. De hecho, cuando un cambio importante se da en la forma de hacer ciencia se obtiene una
posibilidad diametralmente distinta de interpretación de la realidad, con mira a recrear de nueva
cuenta nuestra visión sobre el mundo, para después utilizarlo de forma distinta y conforme a las
recientes estructuras que le hemos adjudicado. «Lo que antes de la revolución eran patos en el
mundo del científico, se convierten en conejos después.»127
Por tal razón, el poner a discusión la idea de que si Paul Otlet fue o no un hombre ciencia,
dedicado al quehacer humanístico e intelectual, creador de un paradigma en el campo de la
bibliotecología, puede considerarse, hasta cierto punto, vano, y más aún si se toma en cuenta que su
pensamiento y obra nos hablan de un giro revolucionario en la concepción bibliográfica en general.
Su percepción científica indudablemente le permitió encontrar «conejos» en lugar de «patos» dentro
de la bibliografía; y en ese sentido, su metodología, inventos e instrumentos dejan al mundo de la
ciencia y el conocimiento un importante camino por recorrer, que significa llevar a la cima de lo
intelectual la pretensión de una comunicación global todavía no resuelta completamente. Con esta
idea se pone a consideración el pensamiento otletiano para que sea comprendido como un
paradigma a la manera de Kuhn, ya que después de todo, Otlet miraría con una lente distinta al
mundo y en especial al universo bibliográfico, asignándoles a ambos nuevas e importantes
connotaciones intelectuales.
El paradigma otletiano consistirá entonces en una fresca interpretación de la realidad
bibliográfica, la cual suma a viejas estructuras de conocimiento denominaciones más amplias, como
son: documento, biblion, documentación, centro de documentación, Enciclopedia Documental,
Biblioteca Universal, Red Universal de Información, Museo Universal, Palais Mondial y Mundaneum.
Pero quizá lo que más llama la atención de la obra de Paul Otlet en el siglo XXI, no sea sólo
este vasto cuerpo de expresiones bibliográficas que ampliamente desarrolla con el fin de crear una
nueva disciplina que abarque todo lo relacionado con el conocimiento humano, sino la enorme
sensibilidad y visión que mostró para la creación de herramientas bibliográficas encaminadas al
manejo de información a gran escala, conocidas actualmente bajo el nombre de bases de datos,
redes de información, estaciones de trabajo, libros electrónicos e hipertexto, lo que permite
reconocer en Otlet una admirable anticipación al mundo de la información digital. Cabe mencionar
que muchas de estas herramientas que ahora conocemos y que son tan comunes en nuestros días,
para Otlet en su momento ya figuraban como utensilios indispensables dentro de su labor
127
Ibídem, pág. 176.
50