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El paradigma otletiano como base de un modelo para la organización y difusión del conocimiento científico

by Zurita Sánchez, Juan Manuel, BA


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todas sus investigaciones. El esquema anterior denota una significación de retroalimentación que
responde a una constante vinculación como integración de estos tres elementos, cuya característica
se desprende sólo de la concepción otletiana de la documentación.

Ante lo descrito apreciamos que el primer nivel se ve cumplido satisfactoriamente,
estableciéndose pues una integración de tres elementos antes no atendida. Pero falta el segundo
nivel, el cual versa sobre la construcción teórica de la documentación. Y tomando en cuenta que la
documentación otletiana no sólo se compone de un discurso teórico-metodológico, debido a que su
desarrollo está marcado por diferentes momentos, como el de la creación del Instituto Internacional
de Bibliografía, iniciaré la explicación del segundo nivel recordando un poco de su historia
particular, para después continuar con la exposición de su método e idea del documento, y así
finalizar con una distinción entre lo meramente tangible y abstracto de la documentación otletiana.

2.3.2 De su historia

La primera interrogante que salta a la vista es la utilización que hace Otlet de los términos
bibliología y documentación en un mismo nivel, lo que provoca que nos encontremos frente a un
problema de tipo terminológico. La pregunta que surge de enunciar este problema sería: ¿Son los
términos bibliología y documentación sólo sinónimos empleados por Paul Otlet a lo largo de todo su
discurso científico, o son ambos términos conceptos distintos uno del otro, con particularidades
propias y fines propios? Dadas las diferentes concepciones e ideas que Otlet mostró a lo largo de su
trabajo, la respuesta a esta interrogante se encuentra en la evolución histórica que la documentación
otletiana ostenta, localizándose también en esta disyuntiva terminológica el origen de su
planteamiento científico.

Si partimos de la idea básica de que toda ciencia nunca se encuentra acabada, sino en un
constante cambio evolutivo, y de que la documentación otletiana como una disciplina en vías de ser
ciencia también cumple con este principio, podemos afirmar que los conceptos antes enunciados
necesariamente tuvieron que pasar por una etapa de evolución científica. De hecho, cuando Otlet
hace mención de la documentación por primera vez, él la coloca como una rama de la bibliología a
la par de la bibliografía y no como su sinonimia.

Cabe señalar que para el belga la ley de la evolución es de tipo universal, y ésta también se
aplica al proceso de transformación que las ciencias sufren. Merced a la ley de la evolución, «...la
ciencia reorganiza sus partes en un todo, en una incesante transición de un orden menos
homogéneo, eficaz y perfecto, a otro más homogéneo, perfecto y eficaz.»73 Y partiendo de tal
afirmación, comenzaré por la primera dilucidación terminológica hecha por Paul Otlet.

Otlet tenía la certeza de que «...la bibliología no se ha presentado como ciencia central o única,
y que sus distintas ramas se presentan en orden independiente y disperso.»74 La organización de
estas ramas las traduciría en orden y sistema, y sus ramas (bibliografía y documentación) en su
corazón:
«El objetivo de la bibliografía es el conocimiento de las fuentes de la ciencia, y el arte de
saber buscar documentos.

73

José-María Izquierdo Arroyo. Op.cit., pág. 28.

74

Paul Otlet. Eltratado..., pág. 37.

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»El objetivo de la documentación es la manera de “documentarse”, esto es, el modo de
utilizar los documentos.»75
Esta es la primera concepción de bibliología que Otlet ofrece al mundo, donde la

documentación todavía es tomada como una rama más de la bibliología.
Hacia el año de 1920, Otlet insistía en que el cuadro histórico de las ciencias bibliológicas debió
pasar por tres fases: bibliografía " bibliología " bibliotecnía, por lo que la bibliología, estática
durante mucho tiempo, debería hacerse ahora más bien evolutiva y genética:

La ciencia de libro ha seguido un proceso histórico como todas las otras ciencias. En una primera fase
ésta fue completamente descriptiva. La bibliografía, propiamente dicha, apareció durante esta fase. En
una segunda fase se debió intentar encontrar principios, leyes y teorías sobre sus fenómenos para crear
la bibliología. Finalmente, los registros de sus prácticas debieron deducirse como un substituto de los
primeros métodos de ensayo y error en la conformación de la bibliotecnía. La disciplina así formada
abarcará el inmenso campo del libro: su concepción, su física, su grafía, y elementos intelectuales que
lo comprenden, sus grandes clases y especies, su evolución y transformaciones.76

Las ciencias bibliológicas, como Otlet las llama, terminarían por abarcar todo el vasto campo
del documento: «...a) su concepción, b) los elementos materiales, gráficos e intelectuales que lo
componen, c) sus diversas y grandes clases y especies, y d) su evolución y sus transformaciones.»77
La bibliología otletiana, desde ese momento, se presenta como una misión de organización

propiamente documental, la cual busca perfeccionar cada uno de sus componentes para mejorar su
propósito total y final, teniendo a su vez cuidado con los propósitos particulares de cada una de sus
partes. Sin embargo, esta concepción histórica de la bibliología ya está presente en Otlet desde
1908. Otlet apuntaba que durante la primera década del siglo XX ya se hablaba de bibliografía y
documentación, teniendo como referente los trabajos del Instituto Internacional de Bibliografía (IIB),
«...los cuales estaban orientados a organizar la bibliografía y la documentación sobre bases
universales.»78
Otlet observa, de esta forma, el surgimiento de una nueva ciencia que se descompone en un

proceso triádico: 1ª fase, la descripción de los libros (bibliographie); 2ª fase, las leyes de su
producción, conservación y difusión (bibliologie); y 3ª fase, las aplicaciones prácticas de los
conocimientos del libro (bibliotechnie),79 la cual busca resolver tres problemas metodológicos
concernientes a las ciencias bibliológicas: el registro, la multiplicación y la disponibilidad de la
información.

Esta ciencia, como cualquier otra, tiene sus propios problemas: «1° ¿Cómo registrar de modo
cada vez más completo nuestros conocimientos?, 2° ¿Cómo multiplicar lo registrado?, y 3° ¿Cómo
hacer inmediatamente accesible la parte realmente útil y nueva de esa masa de escritos?»80
Después de varios años, esta disciplina bibliográfica terminaría consolidándose en el Tratado

de Documentación (1934) con un cambio que afecta tanto a la terminología misma como a su
sentido histórico. La triada propuesta en 1920 por Otlet:

75

José-María Izquierdo Arroyo. Op.cit., pág. 25.

76

Paul Otlet. “The international...”, pág. 181.

77

José-María Izquierdo Arroyo. Op.cit., pág. 29.

78

Loc.cit.

79

Ibídem, pág. 30.

80

Ibídem, pág. 14.

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bibliografía " bibliología " bibliotecnía,
pasa en 1934 a ser transformada en:
biblioteconomía " bibliografía " documentación.

1ª fase: La biblioteconomía. Protagonizada por las bibliotecas: «...grandes centros de erudición
y de actividad intelectual donde se realizan dos tipos de trabajos: a) el coleccionamiento y la
catalogación, y b) a partir de sus recursos y materiales de cualquier naturaleza, las grandes
compilaciones, colecciones, diccionarios, enciclopedias.»81
2ª fase: La bibliografía. Dadas sus necesidades, no basta con lo que la biblioteca pudiera

proporcionar: el catálogo y los libros. Para esas necesidades específicas, era preciso sustituir el
catálogo «...biblioteconómico por la descripción de libros y de los estudios sobre los conjuntos de
libros.»82
3ª fase: La documentación o bibliología. Finalmente Paul Otlet, consciente de que en su época

se ha empezado una nueva fase, distinta de la biblioteconomía y de la bibliografía, establece una
nueva disciplina, cuya caracterización es la siguiente:

a) Corresponde a una disciplina que toma como objeto de estudio el conjunto del libro y el documento;
b) en consecuencia, asume como partes propias a la biblioteconomía (ocupada del libro) y a la
bibliografía (ocupada del documento).
c) Esas mismas partes quedan en ella ampliamente extendidas y transformadas, ligadas a un cuerpo
mayor y más elevado;
d) le corresponde el nombre de documentación.83

Así es como Otlet establece el concepto de documentación (=documentología) que tanto he
mencionado. De éste se rescata una posible correlación entre ambas triadas en busca de enriquecer
la idea final de la documentación, en este caso, la idea paradigmática de «los libros por hacer».84

2.3.3 De su concepto, objetivos y métodos

Una de las más novedosas e ingeniosas explicaciones hechas por Paul Otlet consiste en una alegoría
que expresa a la perfección el concepto y el propósito de la documentación: «la metalurgia
documental»:

Es necesario ordenar "montañas" de papeles de documento. También es necesario crear una "metalurgia
del papel", hacer galerías de aproximación a estas montañas, llenas de tesoros, extraer el buen mineral
para separar seguidamente el metal puro de la Ganga. Una vez eliminada la ganga, el hierro se queda
en un 40% a un 65% del total. En el caso del cobre, solamente que entre un 7 y un 8%. Para extraer
unos miligramos de radio se necesitan toneladas de mineral en bruto.85

81

Ibídem, pág. 31.

82

Loc.cit.

83

Ibídem, págs. 31-2.

84

Paul Otlet. Eltratado..., pág. 429.

85

Ibídem, pág. 373 bis.

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Del mismo modo que la metalurgia, sólo serán útiles las técnicas documentales cuando se
logre separar de las montañas de papeles de documento los materiales que más sirvan para el
desarrollo del trabajo intelectual. «La documentación será, pues, un proceso de extracción,
separación y tratamiento de materiales intelectuales en “bruto”, para elaboración e intercambio del
conocimiento útil.»86 Esta alegoría refleja en su totalidad la concepción otletiana de la
documentación; y dada su riqueza conceptual, esta alegoría se establece como una de las propuestas
más reveladoras del proceso documental otletiano.

Del mismo modo que el corpus de la bibliología ha sufrido cambios que condujeron a lo que
hoy propiamente conocemos como documentación, toca ahora el turno al concepto de la
documentación develar su relativa evolución en tanto que está a la par de su construcción teórica.

La documentación para Otlet en 1920 se compone de «...los medios apropiados para la transmisión,
comunicación y diseminación de la información erudita y de los datos (libros, revistas, periódicos,
circulares, catálogos, etc.), en una palabra, todo tipo de documentos que contengan textos o
imágenes.»87 Acepción que propone que la documentación¹ sea entendida como un medio o material:
conjunto de documentos.

De 1923 a 1934 Otlet añade al término documentación, habitualmente con minúscula inicial,
una segunda acepción que utiliza indistintamente: «...la función de documentar, es decir, de informar
con la ayuda de la documentación.»88 De esta segunda acepción tenemos que la documentación²
consiste en un proceso: informar mediante documentación (conjunto de documentos). Sin embargo,
el término Documentación, iniciado con mayúscula, Otlet suele reservarlo para una disciplina que
tiene como actividad principal su construcción teórica.

Así la Documentación³ queda entendida como cuerpo epistemológico que toma por objeto de
estudio a la documentación² y de instrumento a la documentación¹. En definitiva se trata de tres
referentes distintos que están íntimamente ligados por nexos que presuponen utilidad:
Documentación³ " documentación² " documentación¹.

De esta manera, la «...Documentación es un cuerpo epistémico (ciencia-teoría y/o técnica y/o
normativa) que se ocupa de un proceso que se aplica a un material.»89 «Mas ocurre que los
conjuntos de documentos que designa esta última definición no existen en estado natural, sino que
ha de formarlos el hombre. Los documentos mismos aisladamente considerados, no son datos
naturales, sino productos derivados de la acción humana. Y de su elaboración habrá de ocuparse la
documentación¹.»90
Para reafirmar lo anterior, una definición quizá más acabada de lo que es la documentación

otletiana sería la siguiente:

Para fijar el objeto propio de la documentación como ciencia del documento, Otlet se pregunta por las
propiedades específicas de aquél. Todo documento tiene a) una realidad objetiva; b) un pensamiento
subjetivo, por la confrontación del yo y la realidad; c) un pensamiento objetivo, resultado de la reflexión
sobre los datos hasta llegar a ser ciencia; d) un lenguaje o instrumento de expresión del pensamiento.
Los elementos acabados de citar no constituyen por sí solos el documento, puesto que pueden ser
disociados y, por consiguiente, ser objeto de otras ciencias. Lo que es propio del documento –dice

86

José-María Izquierdo Arroyo. Op.cit., pág. 35.

87

Paul Otlet. “The international…”, pág. 176.

88

Paul Otlet. Eltratado..., pág. 376.

89

José-María Izquierdo Arroyo. Op.cit., pág. 36.

90

Loc.cit.

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Otlet– es el quinto elemento (ausente anteriormente): el pensamiento ya fijado por la escritura de las
palabras o la imagen, signos visibles, fijados en un soporte de material. Por lo tanto, los signos y los
soportes –los documentos en definitiva– son el objeto propio de la documentación, que deben ser
estudiados en todos sus aspectos, como las interrelaciones entre ideas, palabras e imágenes, y como
las realizaciones de la documentación en el conjunto de los conocimientos, estableciendo relaciones
con: a) las ciencias, b) las técnicas y c) los diversos planes de organización.91

La cita encuentra justificación por sí misma, ya que hace alusión totalmente a las ideas de
universalidad y enciclopedismo encontradas en la documentación final de Paul Otlet. La
documentación, en este sentido, puede considerarse como una ciencia general, abierta y «...auxiliar
de todas las otras, que impone sus normas desde el momento en que ellas (las ciencias) tienen que
fluir sus resultados en forma de documento. Por lo tanto, el objeto de la documentación es como el
de la lógica, de una simplicidad extrema y de una extensión ilimitada.»92
Después de haber expuesto el concepto y el fin de la documentación, pasaré ahora a la

enunciación de sus objetivos.

Para Paul Otlet los objetivos generales de la documentación consisten en «...conservar,
comunicar y difundir las representaciones del mundo obrantes en los registros que soportan los
signos...»93, lo que confirma tres objetivos particulares: a) la conservación, b) la comunicación y c) la
difusión de los documentos.

Las representaciones del mundo para Otlet son los documentos, lo que implica creer que lo
que realmente él propone es la conservación de los documentos en tanto soportes del conocimiento,
la comunicación de los documentos en tanto oficio de hacer común el conocimiento, y la difusión de
los documentos en tanto que objetos de extensión de la mente humana. La forma en que se integran
estos tres elementos dentro de la documentación otletiana es de lo más relevante y moderna que se
puede imaginar, creando así un modelo casi único de difusión del conocimiento. Y para lograr los
objetivos propuestos por la documentación, Otlet estable una metodología acorde a las necesidades
de esta disciplina.

Los métodos documentales se basaron en una serie de técnicas que se utilizaron para
enfrentar a las masas de documentos; Otlet propuso su utilización bajo el binomio metodológico de
«inducción/deducción».

Otlet utiliza en la documentación el método inductivo para expresar ciertas relaciones
generales a través de la observación, y el método deductivo para generalizar los datos que obtuvo de
dicha observación. También utiliza los métodos de la combinación y la invención para generar
nuevos datos e imaginar nuevas formas de relación entre éstos. En este caso, Otlet menciona que la
documentación se sirve de diversos métodos de investigación y de creación tomados de otras
ciencias. Esto no supone que la documentación no tenga un método propio de investigación, por el
contrario, sólo los toma como un apoyo para crear los suyos propios: los métodos documentales.

De lo anterior se intuye que los métodos de análisis y síntesis también se encuentran
presentes en la construcción teórica de la documentación, pues están implícitos en cada uno de los
pasos que esta disciplina sigue dentro del camino de la construcción teórica-práctica de su corpus
disciplinario. Brevemente este sería el desarrollo histórico que la documentación tuvo que pasar

91

José López Yepes. Ladocumentación..., pág. 79.

92

Paul Otlet. Eltratado..., pág. 11.

93

José-María Izquierdo Arroyo. Op.cit., pág. 43.

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antes de consolidarse como una disciplina en vías de ser ciencia; sólo hace falta distinguir dos
procesos que Paul Otlet llevó a cabo para dicha consolidación.

Este paso es un poco complejo, y más aún cuando se trata de una disciplina que integra casi
perfectamente cada uno de sus elementos. La distinción siguiente tiene como finalidad la de hacer
notar aquellos elementos que dieron fundamento al cuerpo de la documentación, teniendo una clara
distinción entre su parte tangible y su parte ideal. La parte tangible agrupa a las instituciones que
dieron inicio al trabajo de Paul Otlet con los repertorios bibliográficos, frutos del mismo trabajo;
asimismo, la parte ideal será interpretada como el discurso teórico-metodológico de la
documentación, integrado por la Clasificación Decimal y por el TratadodeDocumentación de dicho
autor, lo cual implica que esta distinción sólo se trate de una simple división para comprender mejor
la obra otletiana.

En cierta forma el siguiente apartado aborda lo que se considera es el rostro de la
documentación, es decir, lo que se conoce de inmediato. Sin embargo, este rostro también puede ser
la explicación más amplia y clara sobre todo lo anteriormente expuesto.

2.3.4 De lo tangible

Este apartado abarca El Instituto Internacional de Bibliografía y El Repertorio Bibliográfico Universal,
ambos por ser los detonadores de la actividad documental otletiana y por ser también los primeros
elementos utilizados para su desarrollo.

2.3.4.1 El Instituto Internacional de Bibliografía

Paul Otlet, en sus vacaciones de verano de 1894, se percata de la existencia de la Clasificación
Decimal (CD) creada por Melvil Dewey. Inmediatamente después trató conseguir los volúmenes que
conformaban dicha clasificación, logrando a principios de 1895 obtener un ejemplar. Pronto Otlet y
su colega La Fontaine se propusieron estudiarla, lo que desembocó en la traducción de sus
principales divisiones y subdivisiones.

Después de un amplio análisis, Otlet se da cuenta de que la CD se construye sobre la base de
dos grandes atributos: la generalidad y la simplicidad, lo que los motiva a crear un repertorio
bibliográfico universal con base en la organización temática que la CD permitía. El entusiasmo de
Otlet y La Fonatine por la CD se tradujo rápidamente en la convocatoria para la I Conférence
International de Bibliographie. Esta Conferencia se organizó rápidamente, en algo más de seis
meses. El fin de la convocatoria consistió en tres cosas: 1º Dar a conocer la CD como un alternativa
universal para la organización del conocimiento; 2º La creación del Repertorio Bibliográfico Universal
(RBU) como una herramienta para la organización sistemática de todas las bibliografías existentes; y
3º La edificación del Instituto Internacional de Bibliografía como eje del trabajo y estudio sobre todo
lo relacionado con la CD y el RBU.

La I Conférence International de Bibliographie se celebró el 2 de septiembre de 1895. Los
asistentes lograrían, por común acuerdo, la creación del Instituto Internacional de Bibliografía (IIB)
que abordaría «...todos los problemas relacionados con la bibliografía en general y el desarrollo en
particular del RBU.»94 La creación del IIB sería para Otlet y para la humanidad el proyecto más

94

Pilar Arnau Rived. Op.cit., pág. 158.

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importante a escala mundial relacionado con la actividad bibliográfica; así quedó expresado: «El
Instituto Internacional de Bibliografía, fundado en Bruselas el año de 1895, es una asociación
exclusivamente científica internacional, a fin de formar un Repertorio bibliográfico universal de las
producciones intelectuales de todo el mundo.»95
En poco tiempo el IIB y La Oficina Internacional de Bibliografía (OIB), establecida 1894, se

consolidaron como el eje europeo de toda la actividad relacionada con la bibliografía científica y
universal, inclusive se confundieron y fusionaron. El IIB se instituyó entonces como el emblema del
trabajo documental otletiano, dejando en manos de la OIB cualquier actividad bibliográfica. La labor
de la OIB fue amplia y sus realizaciones lo fueron aún más, al grado de ser considerada como el
Instituto Nacional Bibliográfico de Bélgica. La OIB asumió las siguientes actividades:

Repertorio Bibliográfico Universal.
CatálogoGeneralde todas las bibliotecas del país (1902).
IIBBulletin.
Informe anual y estadístico de la bibliografía internacional.
Enlace con el IIB.
Asesoramiento a gobiernos en bibliografía y museos.
Trabajo con la BibliographieNationaldeBelgique(1895).
Fundación de oficina regional de la RoyalSocietyparaelCatalogueofScientifiqueLiterature…
96

Con la edición de algunas bibliografías no periódicas, la OIB emprendió un amplio programa de
publicaciones bibliográficas, en el que se incluían: la Bibliographiefémeninebelge, la Bibliographia
Esthetica, la BibliographiadelaPaixy la BibliographiaBibliographicaUniversalis, estas dos últimas
de La Fontaine.97
Para el año de 1897, el IIB mostraría un progreso impresionante. De su II Conferencia en ese

mismo año se tomaron varias resoluciones:

Primero, que el [IIB] debería nombrar una comisión de especialistas de varios países con el propósito
de establecer un código internacional de normas para componer notaciones bibliográficas. Segundo, que
debería formarse otra comisión para estudiar el método más práctico y económico de imprimir las
fichas. La tercera resolución reconocía la utilidad de promover sucursales nacionales en la organización
del [IIB].98

La Conferencia del IIB de 1900 en París representó el despegue de la tarea internacionalista del
belga. Fue la primera Conferencia a la que sí asistieron delegados oficiales de los gobiernos, lo que
sin duda repercutió en su reconocimiento y aceptación internacional. A dicha Conferencia asistieron
delegados de «...Bélgica, Canadá, Cuba, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Hungría, Méjico,
Rumanía y Suecia.»99

95

Jesús Galindo y Villa. Laclasificacióndelosconocimientoshumanosylabibliografía. México, Imprenta del Gobierno
Federal en el Ex-Arzobispado, 1901, pág. 14.

96

Pilar Arnau Rived. Op.cit., pág. 158.

97

Véase Henri La Fontaine. Bibliographia bibliographica universalis. Bruxelles, Institut International de Bibliographie,
1904.

98

W. Boyd Rayward. Eluniverso..., págs. 86-7.

99

Ibídem, pág. 92.

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En 1907 la OIB, en colaboración con otras instituciones, fundó la Oficina Central del
Asociaciones Internacionales, que el 9 de mayo de 1910 programó el Congreso Mundial de
Asociaciones Internacionales. También organizó diversas conferencias internacionales de
bibliografía, como la celebrada en 1908, que se denominó IV Conferencia Internacional de
BibliografíayDocumentación.

Finalmente en 1931 el IIB cambiaría su nombre por el de Instituto Internacional de
Documentación (IID). Y en 1938 nuevamente modificaría su denominación para dar paso a la
Federación Internacional de Documentación (FID), cuya sede se estableció desde ese momento en La
Haya, Holanda.100 El IIB se convirtió, de tal suerte, en el centro de trabajo del proyecto documental
otletiano, además de consolidarse como la primera y única, por varios años, institución dedicada a la
labor universal de la unificación de los registros y soportes bibliográficos. Su empresa, pronto se
consideraría como una de las aportaciones más importantes dentro del mundo de la información.

2.3.4.2 El Repertorio Bibliográfico Universal

Uno de los resultados expresos que arrojó la IConférenceInternationaldeBibliographiede 1895 fue
la creación del Repertorio Bibliográfico Universal (RBU). La intención de esta conferencia fue la de
agrupar a varias personas que se comprometieran, ya sea por iniciativa propia o en representación
de sus organizaciones, al trabajo arduo de la conformación de este repertorio.

Otlet partía de la idea de que todo contenido de un libro debe ser separado y arreglado en
forma sistemática, para que lo extraído pueda contribuir a la generación de nuevos entendimientos.
La idea se refiere a extraer de un libro el autor y las materias, con la esperanza de que estos datos
puedan ser integrados a un nuevo sistema de generación de conocimiento. «Esta información podría
ser entonces acumulada en fichas, las cuales pueden ser ordenadas para reflejar las relaciones entre
los diversos temas que las componen.»101
Con esta noción en mente, Otlet expresaría durante la I Conférence International de

Bibliographielas condiciones mínimas a las que debería someterse la conformación del RBU:

1. Este debe ser completo. Debe contener la bibliografía del pasado y el presente. También deberá
integrarse fácilmente con las producciones futuras. Su objetivo debe ser la totalidad del conocimiento
humano.
2. Debe estar por nombre y por tema, es decir, debe poder proporcionar información rápidamente y
fácilmente sobre los trabajos de un autor cuyo nombre es conocido, y sobre los trabajos que están en
un tema en particular aunque sus autores todavía no sean conocidos.
3. El Repertorio Bibliográfico Universal debe contar con múltiples copias. Es un instrumento de estudio
e investigación del que no debe ser privado ningún centro intelectual.
4. Debe ser correcto y conciso, tanto en la información que proporciona como en la manera que clasifica
esa información.
5. Debe ser creado con la idea de hacerlo útil de manera rápida para los investigadores, que lo han
exigido por varios años.
6. Debe también incluir una lista de direcciones de las bibliotecas.

100

Pilar Arnau Rived. Op.cit., pág. 159.

101

W. Boyd Rayward. “The origins of information science and the International Institute of Bibliography/International
Federation for Information and Documentation (FID)”. JournaloftheAmericanSocietyforInformationScience. Vol. 48,
núm 4. Abril de 1997, pág. 291.

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7. Debe volverse también la base de las estadísticas intelectuales.
8. Finalmente, el Repertorio debe ser eventualmente capaz de convertirse en un sitio seguro para la
protección legal de los trabajos intelectuales de tipo individual.102

De una forma u otra, Otlet veía en la conformación del RBU la concreción de sus ideales, que
inmediatamente se relacionaban con la difusión de la ciencia a un nivel mundial. La sistematización
que se advierte de este enorme cuerpo bibliográfico, nos hace reflexionar sobre el carácter universal
y total que Paul Otlet dio a su trabajo desde su juventud.

La creación del RBU quedaría a cargo del Instituto Internacional de Bibliografía (IIB), también
fundado durante la I Conférence International de Bibliographie. Este trabajo se llevaría a cabo
conjuntamente entre los miembros del IIB y las diferentes asociaciones adheridas al mismo. La
colaboración y el trabajo fueron los motores esenciales para la elaboración del RBU.

El primer concepto que Otlet tuvo en mente sobre lo que era el RBU quedaría expresado desde
la I Conférence International de Bibliographie. Así lo explicó: «El Repertorio Bibliográfico Universal
es la reunión de todas las noticias bibliográficas relativas a los libros y artículos de revistas,
publicados en los diversos países.»103 Desde ese momento Otlet y La Fontaine trabajarían
intensamente su arreglo y conformación. Como consecuencia, éste creció rápidamente, y para 1897
ya contaba con 1.5 millón de registros bibliográficos. Durante la II Conférence International de
Bibliographie, citada para ese mismo año, Otlet definiría al RBU «...como el inventario de todo lo que
ha sido escrito en todas las épocas, en todos lo idiomas y sobre todos los temas...»104; y le daría su
valor máximo al considerarlo como un instrumento de estudio y formación intelectual sin precedente
alguno.

Conforme fue creciendo el RBU, se fueron sumando diversos trabajos bibliográficos. En un
inicio se anexaron todos los trabajos hechos por Otlet y La Fontaine, como el Sommaireméthodique
destraités,monographies et revues de droit y el Sommaire de sociologie. Después, como fruto del
acuerdo al que se llegó en la I Conférence International de Bibliographie, se enviaron todos los
ejemplares de todas las bibliografías del ConciliumBibliographicumde Zurich a Bruselas, para que
fueran integradas en el RBU. A tanto llegó su popularidad que para 1899 el RBU ya contaba con
diversos productos bibliográficos, de los cuales destacan: el ConciliumBibliographicum, los trabajos
bibliográficos individuales de la Bibliographieféminine, la BibliographiedeBelgique, los índices de
los periódicos, un catálogo de libros en italiano y los catálogos de las bibliotecas públicas de Bélgica
e Inglaterra.

No pasarían muchos años para que el RBU, por su magnitud y riqueza, se convirtiera en el
prototipo ideal de una Bibliographia Universalis. Otlet explicaba que la Bibliographia estaría
«...formada por una serie de bibliografías siguiendo un plan uniforme, bien puesto por el Instituto o
por especialistas que aplican sus métodos.»105
Para el año de 1912 la Bibliographia Universalis contaba «...con más de un centenar de

diferentes contribuciones, algunas de las cuales aparecían periódicamente de forma regular; también
había producido cerca de 1,293,652 notaciones para el RBU.»106 El desarrollo del RBU se cristalizó en

102

Henri La Fontaine y Paul Otlet. “Creation of a Universal Bibliographic Repertory : a preliminary note”, en Selected
essaysofPaulOtlet. Trad. y ed. por W. Boyd Rayward. Amsterdam, Elsevier Science Publishers, 1990, págs. 25-6.

103

Institut International de Bibliographie. “Institut International de Bibliographie : notice sommaire”. Bulletindel’Istitut
InternationaldeBibliographie. Año 14, núm 80-82. 1909, pág. 2.

104

W. Boyd Rayward. Eluniverso..., pág. 145.

105

Ibídem, pág. 148.

106

Ibídem, pág. 149.

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1934 cuando Otlet lo mencionó en su Tratado de Documentación. En abril de ese año, éste
«...contaba con 15,646,346 fichas, además había editado 142 publicaciones con medio millón de
reseñas bibliográficas con los índices de la Clasificación Decimal Universal.»107 Sin duda el RBU vino
a ser un novedoso y completo bureaude información.

Debido a su magnitud enciclopédica, el RBU necesariamente debió contar con un método
bastante efectivo y universal para poder responder a las necesidades de organización de información
planteadas en sus objetivos. Dicho método consistió en la utilización de la Clasificación Decimal
Universal (CDU) para la organización de sus registros por ramas del conocimiento; el uso de fichas
de formato estándar también permitió un registro más exacto de los distintos materiales que lo
integraban.

Con la utilización de la CDU se lograba que de las toneladas de fichas puestas en el RBU, se
pudieran localizar grandes cantidades de registros específicos. Esto obedecía a que cada ficha tenía
un número asignado, el cual era único e irrepetible. La CDU brindaba así gran seguridad en la
recuperación de los registros bibliográficos, además de una excelente individualidad en los datos, lo
que haría del RBU un importante sistema de información a gran escala.

Las fichas de formato estándar utilizadas en el RBU favorecían la uniformidad y el intercambio
de información. La «tecnología» de la ficha de 75×125 mm, adoptada por el IIB, se mostraría desde
aquel momento como un novedoso instrumento documental: un moderno TCP IP (protocolo para el
intercambio de información). Emplear fichas tenía sus ventajas: podían remplazar a los libros, a los
cuadernos, a las libretas, etcétera, para plasmar los datos esenciales de cada uno de éstos en
registros uniformes. Para el IIB las fichas representaban los siguientes beneficios:

Ellas reemplazan las libretas, los cuadernos, los libros, los registros, etc.; y se presentan cada una de
sus ventajas: la posibilidad de integrar día a día las nuevas informaciones; los repertorios pueden
desarrollarse de manera improvista y sin ningún inconveniente, ya que estos son expansibles hasta el
infinito; los cambios en el texto pueden ser efectuados con facilidad, pues las fichas a modificar son
retiradas y reemplazadas si es necesario; un "trabajo" por medio de fichas es posible mucho tiempo
antes de su terminación y un gran número de personas pueden trabajar separadamente; la clasificación
quizá cambie a menudo, pero las fichas se mantienen con la misma facilidad que en un juego de
cartas.108

Por su facilidad de uso, se puede considerar al RBU como un adelanto tecnológico en todo el
sentido de la palabra, ya que se aprecian elementos de simultaneidad de acción, por la diversidad en
el trabajo; de capacidad de integración de la información, por el uso de un solo formato; e
hipertextualidad, por el fácil manejo del texto (información) contenido en las fichas.

107

Paul Otlet. Eltratado..., pág. 405.

108

Institut International de Bibliographie. Op.cit., págs. 5-6.

40

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